
Anoche soñé despierta
desde una esquina del pasado,
alguien me decía: ¡alerta!...
y yo seguía en mi marco.
Corría sin parar
de la mano de otra igual
en busca de la libertad.
Perseguía utopías
y desde la rebeldía
denunciaba injusticias.
M. Godúver
En agradecimiento a quienes nos legaron o legan sus escritos, de manera especial a mis maestr@s. Me vienen a la memoria tantos y tantos cuadernos escritos a lo largo de mi vida ... ¡compañeros de viaje!
¡Vaya noticia que trae
Mercurio al dios Vulcano!,
se la podía haber guardado,
les ha sorprendido el mensaje.
En el ángulo de la derecha,
por si no es poca la ‘tomadura’,
está el torso de la armadura
del dios de la guerra.
La realista escena nos muestra
cómo todos giran la testa
allá, a la izquierda,
para escuchar con asombro
lo que les cuenta ese bobo.
Ha bajado del Olimpo
e interrumpir ha conseguido
el trabajo de los cinco;
no se pierdan al del fondo
que desdibujado a lo lejos
el pintor le deja el cuerpo
y matiza la luz como pocos.
La sensación espacial
a Velázquez le queda genial.
M. Godúver
Para decorar la Torre
de la Parada llega
Rubens a España,
Felipe IV se lo encarga.
Y a Paris la manzana
Hermes se la pasa,
a petición de Zeus
para no comprometerse
a elegir de entre las diosas
la más guapa o la más hermosa.
Es un tema mitológico,
el cuadro es apoteósico,
como si de otra escena
estuviéramos a la espera;
nos topamos con el barroco
y al teatro se parece un poco.
De izquierda a derecha:
Atenea, Afrodita y Hera.
Las tres ahí puestas
con sus símbolos o atributos
de diosas y sus nacarinas
carnes, tan voluptuosas.
Al otro lado el astuto
dios mensajero
ofreciendo el veneno
al de cara de memo.
Como juez y parte
en el concurso Paris
decide que es Afrodita
de las diosas la más bonita;
a cambio ella le concede
enamorarse de Helena,
de las mortales la más bella.
Después la historia nos cuenta
que este amor y esta belleza
te llevan al rapto y a la guerra.
M. Godúver