En aquella escuela
aprendí las primeras letras
y algunas cuentas.
Luego me enseñaron
las cuatro reglas
y practicábamos
ejercicios de lectura
junto a una estufa.
Los jueves por la tarde
tocaba limpieza
y barríamos el espacio
donde nos instruíamos.
Encontré un tesoro
en un cajón: una diminuta
diapositiva que me descubrió
a un maestro de la pintura.
La dejé guardada
donde estaba,
recordé el cuadro
durante muchos años...
luego volví a verlo,
era el original
y estaba en un museo.
¡Años de despertar
a la vida para soñar!
Un albatros
sábado, 30 de abril de 2011
martes, 26 de abril de 2011
EN UNA VIGA
Y llegó la etapa
de los miedos…
entonces construí el nido
en una viga,
debajo de un techo que tenía
bastantes agujeros
y sus goteras cuando llovía.
En la pared lucían
por ventanas dos ojos negros,
algunas veces se colaban
rayos del sol al mediodía.
También había un columpio
y muchos trastos viejos
en aquella casa de otros sueños.
Un albatros
de los miedos…
entonces construí el nido
en una viga,
debajo de un techo que tenía
bastantes agujeros
y sus goteras cuando llovía.
En la pared lucían
por ventanas dos ojos negros,
algunas veces se colaban
rayos del sol al mediodía.
También había un columpio
y muchos trastos viejos
en aquella casa de otros sueños.
Un albatros
lunes, 25 de abril de 2011
EN EL TEJADO
Un nido sin techo
y abierto al cielo,
en el tejado,
junto al ventanuco
de una cámara
me permitía soñar
mirando a lo lejos.
Lo construí en la casa
de los primeros años
de mi infancia.
Pasé horas y horas
preguntándome
qué habría
detrás de aquellos
montículos,
los que se me permitía
ver desde aquel
espacio tan reducido.
Un albatros
y abierto al cielo,
en el tejado,
junto al ventanuco
de una cámara
me permitía soñar
mirando a lo lejos.
Lo construí en la casa
de los primeros años
de mi infancia.
Pasé horas y horas
preguntándome
qué habría
detrás de aquellos
montículos,
los que se me permitía
ver desde aquel
espacio tan reducido.
Un albatros
lunes, 11 de abril de 2011
EL DOLOR DE OTROS

Se me cae el sol encima,
su reflejo en los cristales
me avisa de la tragedia,
sucede con mucha prisa.
Son instantes de sorpresa
y todo pasa enseguida.
Momentos tan fugaces
de estupor me recuerdan
las escenas de dolor
y pasmo de tantas guerras,
de catástrofes naturales
que dejan a mucha gente
fuera de su hogar, en la calle.
¡El pobre corazón tiembla!
M. Godúver
martes, 5 de abril de 2011
OLIVARES EN INVIERNO
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