Horas sin aliento
desafían el tiempo
y te agarras al alma
para no perder la calma.
Los conserjes vigilan la calle
y es como si fuera en balde…
no tiene sentido
cuidar edificios.
Mantener viva el ansia
de acumular sin parar
bienes de acá y allá.
Guardianes del sistema,
de una u otra manera,
somos los de esta empresa
llamada capital
que beneficios nos da.
¡No me bajo del barco
soy un fantoche de trapo!
M. Godúver
desafían el tiempo
y te agarras al alma
para no perder la calma.
Los conserjes vigilan la calle
y es como si fuera en balde…
no tiene sentido
cuidar edificios.
Mantener viva el ansia
de acumular sin parar
bienes de acá y allá.
Guardianes del sistema,
de una u otra manera,
somos los de esta empresa
llamada capital
que beneficios nos da.
¡No me bajo del barco
soy un fantoche de trapo!
M. Godúver
3 comentarios:
Lo veo como tú.
Suerte que tienes un barco
Esa manía de guardar
de las urracas nos debe llegar.
Ellas fueron las primeras capitalistas
que escondían la carroña de la vista
para devorarla a solas,
haciendo la vista gorda
al hambre de los demás.
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