martes, 19 de noviembre de 2024

DIÁLOGO A CUATRO MANOS

 





DIÁLOGOS A CUATRO MANOS

 

 

Colección Voces y Versos

 

(LOGOS)
Créditos

(mandará Silvia)
Cita

 

Vivo sin vivir en mí

Y tan alta vida espero



Explicación de las autoras

 

El origen de estos poemas está en dos blogs que fuimos creando día a día, durante un semestre, de forma que una escribía un poema y la otra lo comentaba.  Por eso casi todos los poemas van acompañados de su correspondiente comentario y la autora del comentario siempre es diferente de la del poema.

La escritura asumió nuestra locura en esos meses dejándonos vivir con apariencia de seres razonables. Así pues, para las amigas, amantes, colegas de trabajo, y para todos los que comparten nuestra vida ordinaria, somos puros ejemplos de cordura. La parte loca de nosotras mismas se encuentra solamente en este libro.


PRÓLOGO

(Noni Benegas)


Prólogo



 

 

 

 

 

 

 

 

COSAS NUESTRAS

 

 



Fragilidad

 

Almas nobles
que se posan
cual mariposas
en busca de no sé
qué néctar puro
y más seguro
que nos alimente
también la mente
para un futuro
y no sólo el presente
que estará ausente
cuando el cuerpo
yazca de repente.

El cuerpo, ya se sabe,
viene con fecha de caducidad
y a la tierra volverá.
Pero el alma,
la mariposilla del alma,
cuando el cuerpo muera,
¿hacia dónde volará?


Noche de Sol

 

Estampado verde-blanco
en una noche de verano,
nos saludamos.
Asciendo hasta las alturas
por ver si una luz me guía
y adivino su presencia
en ese mar de ausencias.
Nos saludamos
en una noche de verano

y me transporta a ella.

Ella, la que aparece a la hora anunciada
y sigue estrictamente su camino
con velocidad programada,
¿será la misma que -desde su escondite de nubes-
persigue, juega, importuna
y logra arrebatar la soledad
a las paseadoras nocturnas?


Luna llena en Madrid

 

¡Llega la luna llena
transito por las aceras!
Me he pasado el día
en un duermevela
esperando la noche
por salir a verla.
¡Luz en la oscuridad
cada día te quiero más!

Luz de la luna, tuna,
luz femenina, fina,
luna que alumbra, pura,
noches del alma, en calma.


Noche estrellada

 

Amor de sueños locos,
amor de pasiones efímeras,
gracias por no venir,
por escucharme tantas veces,
por no llegar a nada.
En aquel abrazo
pierna-mano
te ofrecí todo mi
amor. Sé que debiste
sentirlo.
Lo sabías ¿verdad?
Y sin embargo me
seguiste escuchando,
recibiéndome una
y otra vez.
Hasta que por fin
llegó el día
y con aquella confesión
de lo más tonto y absurdo
que se pueda pensar:
la despedida.
¡Oh, amor! Quería que tú
lo supieras… y fue tan ridículo.
Pero cómo, ¿cómo expresar algo así?,
¿cómo compartir lo que siento?

En otros tiempos
los amores locos
iban al psiquiatra,
que nunca los curaba,
pero a veces los adoptaba.
Hoy día van sueltos
y generalmente nos atropellan.
Hay que agradecerles
que no se acerquen
ni nos retengan
entre sus redes.
Los amores locos
son malos de controlar
a cualquier edad;
Llegan, nos arrebatan la libertad
Y después, se van.


¿Será la edad?*

 

No tienes ganas
de nada:
ni comer ni reír
ni estudiar
ni correr ni dormir
ni pensar… tan sólo
soñar, soñar.
No es bueno,
¿verdad?
Merceditas, no te
dejes vencer,
lucha y a
Mercedotas gánale
o mejor unámonos
mis Mercedes en
tan sólo una
Mercedes y empecemos
a comer, reír,
estudiar,
correr, dormir,
pensar…
o, mejor dicho,
a vivir.

 

*Este escrito está fechado en marzo del año 1975,
me ha hecho pensar en cómo me sentía entonces.
Siempre he escrito, es una manera de resolver
mis miserias y no caer en la desesperación.

 

 

La unión de las cinco Mercedes,

una por cada vocal,

consiguió sacarte ilesa

de la adolescencia.

Menos mal.

 


Una telaraña

 

Parece que en asunto de pesca o caza
es tan ancestral ese juego sin danza.

A veces ocurre -no sé-
que alguien nos pesca
para su causa y nos

sentimos amarradas.

Otras veces somos

nosotras mismas

quienes nos

enredamos

tras una trama,

es difícil de ver

y nos atenaza.

C
on el rocío

de la mañana

 se ve la tela

que fabricó la araña.
No sé, no sé,
quizás, lo que me sugiere
es que, tanto si es real
como si es artificial,
deberíamos intentar
salir de esa urdimbre
que no nos deja libres.
Intentar salir
para poder vivir.

El querer a la gente
y a cuanto nos rodea
nos va muy bien,
porque nos engrandece
y nos ayuda a no estar
ensimismadas,
a salir de tantos
y tantos dramas.

Da la sensación de que no nos libramos de las telas que atrapan, solo saltamos de una en otra. En los breves instantes de salto es únicamente cuando somos libres.
¿El amor lo resuelve todo?


Y no siento frío

 

¡Luz al anochecer!
me trasmite
trabajo,
son señales
de una vida
sin descanso.
Aunque los
termómetros
marcaran grados
bajo cero
estaría ahí
esperando
por si llegara
una tarde
de luna clara.
Camino
con gran peso
en el pensamiento,
pero cuando siento
cuánto la quiero
me alegro
desde lo más dentro.

La pájara de la nieve
no tiene frío
porque su pluma la protege.
La pluma es útil,
así la amada distingue,
de entre los apagados tonos
del resto de la naturaleza,
los brillantes colores
de la amante.


Soledad

 

La soledad es un privilegio
de la mediana edad.
En los tempranos años
madre, hermanas, nodrizas
te acechan sin piedad.
En la vejez vuelven a custodiarte
para evitar
funestas caídas.
Solo entre los diez y los ochenta
se te permite caer con alegría
en algo desacostumbrado,
vivir sin asistentas,
disfrutar de tus días
lejos de vigilancia y de cuidado.

Un día me dijo un amigo:
“cuanta más gente veo
más solo me encuentro”.
No es lo mismo
la soledad elegida
que la soledad impuesta,
aunque sea compartida.


Si vives todavía…

 

Si no te mueres antes

conocerás la decrepitud,

que tiene el interés

de ser descrita.

Si te la cuentan,

no es lo mismo:

¿quién puede hablarte exactamente

del dolor de la piel por la mañana

al notar cómo se hunden las arrugas

en la carne;

de la soledad del páncreas,

rechazado por los demás órganos, arrumbado

por dejar de funcionar tan ligero como antes?

La sed de las mucosas,

el hambre de los ojos,

el crujido de los huesos al doblarse,

la soledad de las encías sin huéspedes,

los gritos del silencio en los audífonos mal configurados…

Si vives todavía,
vivir ahora es eso.

Descrito así
dan ganas de
salir corriendo
de aquí.
Yo la imagino
una etapa diferente,
sosegada,
que a nadie deja
indiferente.
Y si hemos llegado
hasta ahí
tenemos que
sentirnos alegres.
Algo así como
desprenderse
de todo,
necesitar
muy poco
y amar
eternamente.


Ión enamorado

 

Mi vida presente se teje de olvidos,
hay una confusión dentro de la cabeza
que no me deja recordar con claridad
lo que ocurrió en el instante anterior al actual.
Me asomo a la zona oscura del cerebro y miro
el magma existencial de la tercera edad,
semejante a la nebulosa inicial
de la que emergió el sistema solar y la vida.
Desde aquí emprendo mi regreso
y camino en orden inverso
por las etapas ya recorridas:

la reposada madurez,
la adolescencia con sus amores locos,
la infancia y su dependencia fatal de los demás,
el reino animal y el vegetal;
paso de nuevo por ser piedra, hueso.
El tiempo es ahora más dilatado,
pero al final
alcanzo mi esencia primordial:
fui solamente un ión enamorado
que, al encontrar una partícula especial,
inició un ademán de acercamiento
y dio lugar a este suceso,
yo.

Todo ese recorrido vital
es de un resultado genial.
Las etapas que defines
nos cuentan otros fines.
¿Cuál es tu zona muerta
en la que cierras la puerta?
¿Qué ocurre en la madurez
si no has llegado a la vejez?
La ciencia nos lo muestra:
se ganan o pierden electrones
sin entender las razones.
Es difícil aclarar
lo que no se puede hablar.
El suceso: yo, del final,
¿ha llegado como prioridad?


La mecedora

 

Me gusta vagar,
mecerme en mi mecedora
muchas horas,
sin nada que pensar
sin nada que desear
y sin hablar,
oyendo sólo el tic-tac
de mi reloj de pulsera.
Siento que ha de ser fatal
perder la tranquilidad.
Me gusta reposar,
mirar la realidad
desde fuera.
Voy de acá para allá
adelante y atrás,
adelante y atrás,
a la espera
de algún cambio espectacular
que llegará de todas maneras,
quiera yo o no quiera.

Qué bien me parece,
es una idea excelente
que te dejes llevar
por el buen compás
del mece que te mece.
Así, pacientemente,
esperas lo que ocurrirá,
no sabemos qué pasará,
auguras que sorprenderá…
La experiencia enseña
que la vida es sorpresa,
lo cuenta quien cuenta.


Estoy aquí

 

Vivo en un país lejano,
no sé cómo he llegado
hasta aquí.
Me imponen otra
manera de pensar,
de vivir,
incluso de hablar.
He decidido que no,
que yo me comunico
en español…
Sólo conozco,
un poco, la lengua
de la Inés y la Teresa,
del Federico y de algún
que otro Miguel.
Además es la que
escuché a mis padres
y con la que amé.
No sé si voy a ser
leída, lo que sí
sé es que escribiré
-si me dejan-
algún rato del tiempo
que pase aún
por aquí.


La lengua materna

 

Mi madre depositó en mi boca,
siendo yo muy pequeña,
la lengua materna.
Me dijo:
-Es una lengua vieja,
la misma de Miguel y de Teresa,
de Lope y Juan de la Cruz.
Le dije:
-¿Y por qué una lengua usada?
Yo quiero una lengua nueva,
sin estrenar, que sea sólo para mí.
Me respondió:
-No te quejes, te dejo una lengua viva
que viene ya muy pulida,
y da gracias que no heredas el latín.

Cuando escribí “estoy aquí”
la reivindiqué porque en Internet
me encuentro todo en inglés.
Y cómo no, es la lengua hoy
del imperio, lo mismo que ayer
fue el español que es la que
aprendí yo. Puesto que soy
mala para los idiomas,
no puedo perder el tiempo
a estas horas con esas historias
de aprender otro idioma
y me parapeto escribiendo
en lo poco que aprehendo.
Me enseñaron latín
y griego en el bachiller,
me sirvieron para conocer
más la gramática y leer
las lenguas clásicas,
aunque no me enterara;
las traducciones me encantaban
porque era como un juego
lo de buscar en el diccionario
todas aquellas palabras
que otros escribieran
en aquellas lenguas
fueran o no maternas,
vivas o más muertas.


La vida en danza

 

Quienes partimos al alba
a vivir un sueño
volvemos agotadas,
al anochecer,
una buena mañana.
Ya no sé si
con las ideas claras.

Cabalgué por tierras
de la Mancha
en busca de amores
y andanzas.
Me instalé en el centro
geográfico de
alguna casa,
anduve y anduve
calles castellanas,
arriba y abajo,
tan de buena gana.

Soñé, soñé y soñé
hasta que me agotó
la esperanza.

Como tú, yo también fui a La Mancha
en busca de aventuras
y encontré Dulcineas
que resultaron ser Aldonzas.
Ya sólo busco Aldonzas,
mozas labradoras
de pequeñas cosas.
Las Dulci-neas suelen aportan
un exceso de azúcar
que en la madurez
se tolera mal.


Y las cinco de la tarde eran

 

Comienzo de fiesta,
tarde calurosa
de primavera.
Espectáculo tanto
me deja transpuesta.

Llegaste radiante
con el vestir en blanco
que te presentaste.
Complementos
bien elegidos,
aunque los llevases
como con descuido.
Cuando te vi
una voz me dijo,
muy bajito:
es ella, está ahí.

Si manejase
paleta de pintor
con qué primor
te pintaría yo.

Poeta

no necesitas paleta;
en tu quehacer

es la palabra el pincel.


¡Felicidad!

 

Por mucho que me vista
de felicidad…
si no estoy henchida
no puedo dar fruta
 madura,
sólo mendicidad.

Sentirme feliz es
estar tan plena
que me voy
regalando a
manos llenas.

No me encuentro
igual enarbolando
una bandera
que contándole
en un susurro
a mi amada
lo que siente
mi humilde alma.

Cuando la echo de menos…
me queda un deseo:
que reine lo bueno
en su micro-universo.

Una bandera
es sólo un estandarte
para escapar
de lo que la vida tiene de interesante,
y no es la mejor manera
de buscar felicidad.
La felicidad está,
a mi entender,
más cerca de la ternura,
del servicio a los demás,
del gusto por la belleza…


Pequeño príncipe

 

Yo fui de las que lo leí.

Allá por los años setenta

se leían narraciones como ésta

entre otras filosofías,

poesías y demás teorías.

Hoy está en entredicho

pensar las utopías.

Aún es tiempo
de que los príncipes apacienten corderos
y las rosas domestiquen
a sus ingenuos amantes.
Aún podemos
habitar planetas diminutos
con espacio para una sola.
Siempre es tiempo de soñar,
siempre es momento
de utopías.


Tú I

 

Aparece huidiza,
pasajera,
yo aguardo
la luna llena.

Leonardo escribe
a la luna,
sólo hay una.
Me asomo a la ventana
y me ensimismo
observándola.
Si no fuera por el amor
qué pintaría yo.
En mi paseos,
cuando la pienso
a lo lejos,
es como si la
sintiera dentro.

Leonardo
aprendía cualquier cosa:
lo mismo a pintar
que a volar.
Siempre será un modelo,
una buena combinación
de científico
y soñador.


La segadora de historias

 

Somos conscientes
de la muerte cuando
tiene nombre y apellido.
Si solo tiene nombre
sientes que te mueres
de dolor y si éste es
en diminutivo por
sentirlo tan cerca,
por ser de lo más mío,
en ese caso, ni morir
me libra de la pérdida.
La vida es tan cruel,
a veces, que lo más
querido se lo lleva
la muerte.
Lo siega de un tajo
y lo ves, casi sin darte
cuenta, en lo más
abajo o en lo más
arriba ¿que más da?
si el resultado es:
que ya con nosotros
no está.

La muerte,
segadora inconsciente,
se lleva indiscriminadamente
lo más sublime y lo más repelente:
ancianos y adolescentes,
estúpidos e inteligentes,
descreídos y creyentes…
Y qué deprisa se mueve,
qué desconcierto nos deja,
qué tristeza.
Frente a ella, “Carpe diem”
es la única moraleja.


Poeta abandonada

 

Se me ha retirado la poesía
desde que nadie mama de mis versos.
Era la mía una poesía alimenticia, natural,
que se manifestaba
en delirantes ripios,
gerundios, participios
hipérbatos y rimas.
Pero la musa ha desaparecido
llevándose consigo
el final del escrito
y no veo cómo acabar
este poemilla banal.

Yo me siento enredada
con amigas y familia.
Lo disfruto, de momento,
son hermosos encuentros.
No me sale escribir nada,
ya me vendrán las ganas.
Espero, pues necesito
urgentemente mi retiro,
acariciar el instante
con mi yo pensante
y quedarme ensimismada
imaginando a mi amada.


La soledad del artista adelantado a su época

 

Emerger,
mantenerse despierto
cercado de silencio.
Querer volver al huevo
y encontrar rota la cáscara.
Piar por los hermanos
lejanos, aún en proyecto,
que duermen rebozados
en translúcidos velos
y aguardan la señal
para empezar su tiempo.

La imagen del pollito
y el cascarón me resulta
más sugerente porque
puedo meterme en su
mente emergente.
Me gustaría dar un poco
de aliento a todos los
que están por llegar
a disfrutar de su tiempo.
Seguro que sentirían
el amor que siento
por todo ser viviente,
ya esté cerca o lejos,
en cualquier continente.


Recuperación de la materia

 

Quisiera recoger
los trozos de mi cuerpo
perdidos con el tiempo:
las muelas del juicio,
un grano que se me extirpó,
la vesícula,
y un tramo de película
que me tragué siendo niña.
Polvo son, y en la tierra estarán.
Los demás,
trozos del alma:
anhelos, sueños, caricias,
promesas, planes, palabras,
descalabros amorosos
que me quitaron la calma,
esos, Gustavo Adolfo,
¿sabes tú dónde están?

Para mí que la materia
no merece la pena recogerla.
Y todas aquellas del alma,
sobre todo si te quitaron
la calma, lo mejor es
en el recuerdo guardarlas.
Últimamente me ha dado
por tirarlo todo por la borda,
pero como no encuentro
el momento y cada vez tengo
más cosas que tirar y menos
tiempo que perder en esta
finalidad, he pensado que voy
a dejar la puerta abierta por
ver si alguien con verdadera
necesidad se lleva algo para
aprovecharlo y no malgastarlo.


Paisaje familiar

 

La madre, una llanura lisa y sin obstáculos de la que brotan verdes criaturas que absorben alimento y abono.
Desde la cumbre más alta el padre lanza volutas de humo de su pipa.
Descansa en el rincón un viejo roble que hunde su raíz en el pasado.
Se oyen campanas en la torre de la iglesia, un edificio de otro tiempo.
La luna vuelve puntualmente cada noche eludiendo una bronca.
Hay un entierro. Lejanos parientes se avistan en el horizonte; se acercan galopando en sus caballos de furia y avaricia.
Anochece. En plena decadencia, alguien se convierte en árbol y todo comienza de nuevo.

Es hermoso que de algo decadente
brote vida y todo se renueve.


Otras luces

 

Como transparente
en la catedral, la luz
de sus ojos, da un brillo
especial a esa mente
tan rica, variada
y contestataria
que usted tiene.

¿A cuál de las piezas
del enjambre de amores
que usted tiene
se refiere el poema,
que parece transparente
pero es un rompecabezas?
Ya sé, dirás que a todas.
Porque a usted le gusta
sembrar la duda
y le divierte
un poco de desconcierte.


¿Un amor?

 

Hay a quienes,
por vivir el amor,
se nos acercan
más de dos.
Voy a contar de
por lo menos
tres, aunque
pueda sorprender.

Es un amor virtual,
pero que es real,
nos comunicamos
por Internet, nos
acercó un cuaderno
y, de vez en cuando,
nos volvemos a ver.

Y el amor real
convertido
en virtual.
Nos aproximó
el desconsuelo,
cuanto más
la conozco
más la quiero;
en el último
descubrimiento
he conseguido
conquistar todos
los rincones
del cielo.

Mi amiga del alma
llega en la calma,
la siento cerca
y nos regalamos
cariñitos alguna
tarde o mañana.

Cuento con
otras amigas
que, a lo lejos,
nos enviamos
guiños con
una ternura
infinita.

Lo importante
es seguir ahí,
la amistad
es sagrada
para mí.

Da gusto tener
un enjambre de amores
que fabrican miel.
A veces en la colmena
surge una reina,
mas no nos engañemos:
el reino de las reinas
no es duradero.
Y a los zánganos no es prudente
hacer concesiones,
que ellos ya se las toman
sin pedir autorizaciones.
Al final lo más cabal
es cultivar la amistad
e intercambiar corazones

con las iguales.


A Benedetti y a otros/as que no conocemos

 

Cada vez que desaparece
un poeta
es como si algo de nosotros
muriera,
menos mal que nos ha dejado
sus escritos,
en ellos
vivirá siempre
que alguien
los lea y se produzca
el gran secreto
de la comunicación
en silencio.

¡Benedetti vive!
Vive en ti, en mí,
en todas las personas que leen
y conservan
la música de sus poemas y sus textos
para combinarlos de nuevo
y formar otras músicas, otros poemas.
Lo que un poeta ha dicho una vez, queda dicho.


Mi pueblo

 

Este es mi pueblo:

dormita sobre un valle
y es la puerta
que se abre
a la sierra.
Hay un río
que lo cruza silencioso
siguiendo su trayecto
y va a regar otros huertos
más festivos.
Hay también muchos olivos,
casitas bajas,
humo de fuego encendido,
arcillosos caminos,
sendas rurales.
La tortura de este campo
la llevo en el corazón.
¡Ah, si tuviese las alas
de un águila
para escapar de aquel pozo
de extrema soledad
donde viví –morí- la infancia
prisionera de prejuicios,
sin amigos,
soñando con otros sitios,
con lugares
menos bucólicos,
pero más amables,
ciudades,
emporios idílicos,
repletos de humanidades!

Nos muestras la sierra
donde te sentiste presa,
con cierta añoranza
de los años de infancia,
pues, el olor a pueblo
se queda en el recuerdo.


Espejo

 

Ya no están mis cervicales
para admirar catedrales.
Necesito un espejo
donde observar por reflejo
columnas, nervaduras, cúpulas,
vidrieras, escudos, rosetones
contrafuertes y arbotantes,
gárgolas y quimeras.

 

¡Si me mostrara el espejo
aquí, abajo, a ras del suelo,
las altísimas razones
de tu silencio y olvido
que no alcanzo a comprender!
Pues las vértebras del alma,
con tanto penar de amores,
se van rompiendo también.

El juego de los espejos
se ha utilizado tanto
que mi pensamiento
ha quedado perplejo
ante el arte y el encanto
de los versos: al entrelazar
el alma y la catedral.


Economía de la felicidad

 

En este período de desesperanza
son muchas las acciones que han bajado;
ya apenas se cotiza
andar por las praderas con traje de hermosura,
llevar luto por los desfallecidos sueños,
enviar besos y perfumes en sobres decorados,
llorar ausencias,
querer como caballo desbocado.
Nadie se arriesga a perder los dividendos
invirtiendo en amores desdichados.
Hoy vale más
-ignorando el producto interior bruto-
colgar orquídeas de papel en la ventana
y vestirse la cara de felicidad cada mañana.

A ciertas edades
nos lo tomamos con calma.
La felicidad…
¿quién la sentirá?
Lo que parece
es que es difícil
ocultarla
o enarbolarla
y se reconoce
a quien con ella
se enmascara.


Pegaso

 

Como los cirujanos intervienen
-para mejorar el futuro, se entiende-
destrozando el presente,
así las esperanzas a veces nos conducen
a imaginarios destinos,
que se anunciaban dulces,
y perdemos alma y corazón en el camino.

Es necesario poner
una nota de color,
pues este caballo alado
conquista a mi
yo más enamorado:
si el destino nos cierra
algunas puertas
y tras ellas nos quedamos
en una triste miseria,
hay otras que se abren
permitiéndonos vislumbrar
puertas por todas partes;
alguna nos acogerá
en una polifonía de iguales.


Una sibila

 

Algunas estaciones
del transporte son
como la vida:
tod@s estamos
de paso. No existe
una ventanilla
donde encontrar
a una cabeza amiga
que nos informe
de un lugar o de
un destino donde
poder descansar.

No hay descanso,
no hay otra guía
que la que nos ofrecen
los que nos precedieron
en el reino de la belleza.
Lo demás es reptar
por las cloacas de la vulgaridad.

 


 


Vivir en dos ciudades

 

Llegar cuando huyen los pájaros.
Sentir fría la silla;
constatar que la ropa del armario ha pasado de moda
y que ninguna biografía
nos ha esperado.
Marcharse cuando florecen los naranjos.
Y otra vez cerrar ventanas,
levantar los puentes,
suspender los besos,
dejar caer los labios,
decir adiós

hasta cansar la mano.

Conozco esa sensación
de vagar errante
por ninguna parte.
Es como no encontrar
el lugar donde reposar.
Quizás sea la vida misma:
una búsqueda sin descanso,
una puerta sin salida,
una ventana a la espalda,
un muro a cada paso y,
aun así, la esperanza.


Seis metros cuadrados

 

La superficie de mi piel extendida
equivale
-puesto que soy bajita y de tipo cilíndrico-
a π multiplicado por diámetro y altura.
Esos pocos metros cuadrados
-aproximadamente seis-
conforman
el territorio de todas mis caricias.

Las matemáticas
nos muestran en qué
poco queda la vida
cuando se cuantifica.


Principio de Alzheimer

 

Pensar que los incipientes agujeros de tu cerebro
se pueden transformar en sumideros de tu yo
y de aquí a pocos años
olvidarás mi nombre, el tuyo,
los paisajes de la infancia,
los amigos comunes,
las oraciones, los santos,
los pecados.
Y quedará en tu rostro, vacía,
una sonrisa de ausencia.

Es difícil saber qué pasa
por la mente si está ausente.
¿Seremos capaces de sentir
en esa otra dimensión?
¿Dónde queda el tú y el yo?


Desátame la risa

 

Ata, átame los brazos.

Afianza mis pies

con grillos y cadenas.

Encierra mi corazón

bajo candado.

Tan sólo

desátame la risa

y seré libre.

Desátate. ¡Siéntete libre!


Animales inmortales

 

Me gustan:
el ave Fénix,
el perro de Goya,
el dragón de San Jorge,
el gato de Cheshire,
los caballos Babieca y Rocinante...
Cualquiera

que no muera.

A mí también me gustan ese tipo de animales porque no te tienes que ocupar de ellos.


Tú II

 

Con esta primavera,
¡tan primavera!,
sólo algunos días
ha lucido el sol,
es como si se
identificaran
la noche y el día.
Cual si la luna y
el sol se abrazaran,
se unieran en una
melodía tierna.

Es tierno el romance
de la Luna y la Sol.
Las dos luminarias
pocas veces se aproximan.
Una ilumina la noche,
la otra, el día.


Resplandor

 

He soñado despierta…
me encuentro con ella.
Me ensimismo con las
tenues rayas de su falda.
Subo la vista y tropiezo
con el azul y verde de
su blusa, la de otro tiempo.
Podía haber sido pantalón
y la de cuadros camisa,
son demasiadas pistas.
Embruja con la luz
penetrante de su
mirar constante
y su voz acaricia
cual suave brisa.
¡Se aproxima!

Las reinas vestidas
con pantalón y camisa de cuadros
que bajan del trono
para acariciar a las mortales
son las reinas de cada día.
Las otras, las reinas de verdad,
visten trajecitos chanel
estilo imperio.
Hacen declaraciones estúpidas
sin que los súbditos se inmuten
y las ignoren
como corresponde.


Filopoefia

 

He flirteado
con la filosofía
y con la poesía.
Ya en los cincuenta
me he dado cuenta
que me alimentan
ambas entroncadas.
Con la poesía me subo
por las ramas y me
encuentro con mis hadas,
con la filosofía bajo
a la raíz y emerjo
como aprendiz.
Aprendiz de algo
y especialista en nada
así es como se vive
cuando se ama.
Enamorada del amor
vivo una vida en espera
de una muerte venidera
con alegría e ilusión
porque la dicha
está en mi interior.

Después de tanto pensar

consigue que me sonría

semejante puerilidad.

En tus paseos por el árbol de la ciencia,
de las raíz a las ramas,
coge alguna manzana.
Que conviene renovar desobediencia
al padre autoritario y dominante
que nos pone en el Paraíso
y luego nos niega permisos
cuando se le viene en gana.


Tú III

 

En un jardín
de Madrid
una vez vi
algo de mí.

Tu breve texto evoca una bucólica mecedora en un jardín de Madrid.
Ahí sigo meciéndome, al ritmo de su música.


Tú IV

 

Me encuentro frente
a ti. ¿Quién soy?
Miradas desviadas,
abrazos al vacío,
besos que no acarician
labios, manos solitarias.
¡Todo es un sueño!
Mi ser quiere llegar a ti:
se detiene, choca
con las paredes mismas
de mi cuerpo.
¿Y tú? Ahí. Tan próxima,
tan lejos,
interrumpiendo silencios;
sonrisa alegre,
mirada tranquila,
físico evanescente.

Se desea desde el interior, pero la posibilidad de contacto está solo en la superficie.
¿Será por eso que las personas menos profundas se relacionan más fácilmente?
¿Y si la Tú IV por fin no huye?


¿Libertad?

 

Me he despertado pensando
en algunas de mis máscaras:
por un lado la oficial,
por el otro la creativa…
ya ni sé cuántas máscaras.

Me he dado cuenta que,
como la ficticia fue más
un acto de rebeldía,
parece se convirtiera en
más yo que yo misma.

Desprenderse de la máscara es como quitar al caracol su concha.
No queda la desnudez, queda la herida.


Noche iluminada

 

A veces recorro
las calles
con la complicidad
de la noche, en vela.
Me despierto
y salgo corriendo
a caminar.
¡A vivir un sueño!

El Sol alumbra la acción.
La Luna ilumina los sueños,
que son solamente el reflejo
de lo que queremos hacer
y no hemos hecho todavía.


Tú V

 

Camino sola en la oscuridad
añorando tu presencia
en cada rincón de la ciudad.
Apareces cíclicamente
y renazco al verte.

Me pregunto cuál es el misterioso objeto que aparece cíclicamente:
la luna, la noche, el hambre, el sueño, las margaritas, las flechas de Eros,...


Tardes de luna

 

En esas tardes soleadas
y de noches de luna
veo cómo, a lo lejos,
se miran y me saludan.


Me subí a lo más alto
y llegué al polo blanco,

el sol asombrado
mudaba su manto.

El Sol recorre triunfante
su órbita.
La luna adora
viajar sola.


Las alas de Baudelaire

 

Cuando recuerdo
aquella playa
de mi infancia:
oigo el ruido
de las olas,
el albatros volando
y el sonido
de un barco
que se acerca
a la orilla.
Trae a gentes
cansadas, trabajadas,
pero en sus labios
luce una sonrisa.
Ahora me doy
cuenta que no
lo puedo recordar
-si no lo he visto-,
sólo fue leyendo
a Baudelaire
y sobre el albatros,
sus versos, son los
que me hacen soñar
con lo expuesto.

Poetas, albatros,

príncipes de los cielos.

Qué bien los describe Baudelaire

y cómo se posa en este poema,

suave, imperceptiblemente,

la realidad sobre el sueño.


 

Mar de ilusiones

 

Una playa, una barca,
un cobertizo,
nadie.
El agua del mar
toma el cariz del cielo:
es azul,
a veces blanquecina,
verde, gris,
color de jade o caramelo,
de acuerdo con la luz.
Ha empezado el otoño
y los bañistas se han retirado
a sus lugares de secano;
sueñan con regresar
a este paisaje
cambiante
que adquiere la tonalidad
de la ilusión de cada cual.


Esa playa me cautiva,
me gusta estar solita.
Ahí me pasaría
una temporada
para soñar
mirando el mar.
Poder apreciar
las distintas
tonalidades
de azules
de cielo y mar
por el contraste
con la luz lunar.


Rupturas

¿Qué es lo que pasa
con el amor-pasión
que cuando se acaba
seguimos enganchadas?
La costumbre nos apresa
nos deja sin respuestas.
Si la sexualidad
ya no funciona,
si la afectividad
se deteriora
¿qué nos anima
a seguir insistiendo?
¿No sería mejor llegar
a pactos
para no hacernos
tanto daño?
¿Qué es eso del enganche
que parece, según cuentan,
todo se convierte en penas?

Al comienzo los encuentros
sin límites y la alegría
constata la dicha.
Cuando llega el momento
de la despedida
todo son lágrimas,
el pasado nos atenaza
y ya no hay esperanza.

¿Seremos capaces algún día
de vivir con alegría?
Dejemos hoy las teorías
no son aconsejables
en tiempos de calores
que tenemos el cerebro
derretido y el corazón,
algunas, partido.
A las amigas sólo nos queda
ofrecernos a escuchar penas,
dejar que reposen su cabeza
y que nos hablen a su manera.

El verano nos recuerda
canciones de otras gestas.

 

 

 

 


Qué obligación, qué condena,
escuchar las mismas penas
de afectos desahuciados.
Si el amor se ha acabado,
mejor es olvidarlo
y no otra vez llorarlo
en hombros amigables,
que están ya muy cargados
de soportar amargos
lamentos y pesares.
Un poco de consideración
a las amigas fieles;
con ellas es mejor
compartir los placeres
y gozos del corazón,
que no darles la murga
relatando por enésima vez
fallidas aventuras.


Añoranza

Los grises plateados
de cielo, mar y tierra
también me recuerdan
pletóricos momentos
en los que te siento cerca.
La luz que queda
escondida transforma
todo lo que rodea,
las transparencias
en los elementos
el alma serenan
y el fuego del cuerpo
ha guardado silencio.

 

Los cuatro elementos:
aire, mar, tierra y fuego,
forman el bello y sereno
paisaje de invierno.
El cielo se mira en el agua,
mientras la arena
discretamente se aparta.
El gris impone su frío color,
como si no hubiera amor,
pero el fuego del sol
interpreta una serenata
a través de las nubes de plata.


Ropa con luna

He subido a la azotea,
la ropa al recogerla
me recordaba momentos
de la infancia porque
olía a limpia y guardaba
el calor por la exposición
al brillante sol.
Algunas noches veo
la luna, esa luna tuna
que tanto me acompaña

consigue transparencias
en toallas y sábanas.
Me sonríe desde lejos
y me traspasa el pecho.

Lección de nuestras abuelas:
lavar en agua de río
y con jabón de Marsella;
extender la ropa al aire
a impregnarla de planetas:
Luna, Sol, Venus, Marte
y la cola de un cometa.
Vestirse luego las prendas
salpicaditas de estrellas
y lucir cuerpo celeste
en las mañanas de fiesta.


Nana para no despertar

La escalera me remite
a lo que aún subsiste,
es como subir peldaños
sin provocar algún daño.

Deseo una cuna
donde descansar
en el más allá
junto a mi luna.

Se serenan los ánimos
y la vida, a cambio,
transcurre sin cambios,
sólo los necesarios.


Deseo una cuna
donde descansar
en el más allá
junto a mi luna.

Las dolencias que aquejan
te van dejando perpleja,
si las asimilas sin más
no te han de molestar.


Deseo una cuna
donde descansar
en el más allá
junto a mi luna.


Y porque el final te espera
y te llega sin darte cuenta.

Deseo una cuna
donde descansar
en el más allá
junto a mi luna.

La cuna, la infancia;
la madre, la luna.
Regresar allá, a la otra orilla,
para descansar, dormida,
en brazos del primero
y último amor,
donde el dolor
y la soledad
ya no te molesten más.


 

 

 

 

 

 

 

 

DE LO SOCIAL


Mi Madrid

 

El asfalto arde y quema,
tiembla, retumba y tiembla
debajo de las sandalias.
Camino sin prisa
por esta ciudad
que otro día me acoge
con nieve, con lluvia,
con hojas secas en sus aceras.
¡Obras, obras y más obras!
Si sirven para contratar
y dar trabajo a tantos
que han ido al paro
con alegría se soportarán.
Si es para llenar
más los bolsillos de los ricos
que paren ya, que paren ya.

Las obras, lo sospecho,
llenarán los bolsillos de todos,
pero sólo de polvo.
Los ricos se han ido de veraneo
para no soportar tantos follones;
regresarán en otoño
a cobrar sus comisiones.


Salvemos a los pobres

 

Son tantos ya los pobres,
que no quedan rincones
donde no duerma alguno
envuelto en sus cartones.
Necesitamos pobres
con quienes compararnos
y sentirnos dichosos
de ser privilegiados.
Si no hubiera pobreza
se pondrían de moda
muñecos de beneficencia
para acallar conciencias;
muñecos por calzar,
vestir y alimentar

con nuestras sobras.

Más de la mitad
de la humanidad
procede
de la mendicidad.
Yo, sin ir más
lejos, de ahí vengo.
Si las cuento
son unas cuatro
generaciones atrás,
con lo cual
la siento
muy cerca.
Los pobres
son una gran
clase social.
¡Ojalá se pudieran
salvar y salieran
de tanta miseria,
hambre y soledad!


La naturaleza en llamas

 

A esos seres queridos
en el pasado perdidos,
sin conocer su destino,
se añaden como capas
en nuestra pobre alma.
Nos recuerdan de la vida
tantas y tantas injusticias.
Sólo me queda la palabra
para denunciarlas…
por esos seres queridos
en el pasado perdidos.
Unas veces por el agua,
otras por el fuego, por salir
o por quedarse en casa,
porque estás deprimido
o porque te mostrabas feliz.
Por tantos seres queridos
en el pasado perdidos.

Ante el fuego,
como ante la muerte,
nos vemos impotentes.
Apenas logramos rescatar
un puñado de cenizas
de lo que estuvo
lleno de vida.
Los incendiarios,
asesinos de la vegetación,
siembran caos y destrucción;
son como una plaga
que se combate con agua
y se previene mejor
atendiendo a la educación.


Día de reflexión

 

Eso dicen quienes esperan
algún día las urnas llenas.
Mi madre lo tenía claro,
ella me dijo: nosotros
siempre estaremos abajo.

Recuerdo aquella mañana
cuando pasó otra campaña,
se encontraba en la cama,
la muerte se le aproximaba.
Mi padre -tan socialista él-
quiso arrastrarla a su tren.
Mi madre era una mujer
justa, cariñosa, de querer.

No sé qué hubiera votado
en ese caso, quizás en blanco.
Yo fui más rotunda y voté no,
estaba la OTAN en cuestión.
Y con mi padre otra discusión,
ambos perseguíamos la razón,
aunque nos costaba dialogar
sentía respetada mi libertad.
Mi madre se quedó en la cama,
la esperaba otro tipo de caja
después de vestir la mortaja.

¡Cómo ha pasado el tiempo...
tantos años de sometimiento,
de perseguir el pensamiento,
de no dejar en paz a quienes,
por no tener, ni unos bienes!


¡Cómo ha ido cambiando esto,
ahora, incluso somos europeos?

Ante la vida y la muerte
qué poco importan
-vanidad de vanidades-
las elecciones.
Atacan los políticos
con sus canciones;
los respaldan banqueros
y otros tunantes.
Nos bombardean con palabras
muy biensonantes
que después serán bombas
de otro talante.
Para aumentar su poder
cualquier cosa van a hacer
si lo ven interesante,
aunque haya de fenecer
la humanidad en ese trance.


¿Y tú a quién vas a votar, a papá o a mamá?

 

Ya estás aquí, pequeño Edgar.
Has llegado justo a tiempo
de votar al parlamento
europeo.
¿Te inclinarás a la izquierda?
¿Preferirás la derecha?
Es el antiguo dilema
que ha de helarte el corazón.
Y está claro, por tu gesto,
que te aburren ambos bandos
por igual.
¿No habrá un político honesto,
un líder que tome el mando
y nos saque del bostezo
existencial?

Te noto machadiana,
hoy, por la mañana.
No esperamos que ellos
nos saquen del bostezo,
es más bien describir
cómo andan por ahí.
Me gusta más
aquello de
“goza el día”
como hace
poco escribías.
Eso es lo que tiene vivir:
unos días son radiantes
y otros nos hacen sufrir.
Luego llega una etapa
en la que no se cambia;
disfrutamos con todo
y nos afecta muy poco.


Los reyes de la selva

 

Los poderosos
que en beneficio de sí mismos
extorsionan la Tierra
y explotan a sus semejantes
son
como un león
que devorase
su propio corazón
y parte de su carne
para seguir siendo
el rey de los animales.

Rey de los animales,
no se puede aspirar
a más. Pues, a nadie
en su sano juicio
se le puede ocurrir
ser el rey de un igual
ni nadie que se precie
puede considerarse
súbdito de un animal.


Destino es dolor

 

Me asomo al abismo de sufrimiento
que nos espera
agazapado en el paso del tiempo.
Tantas muertes,
(si no morimos antes)
tantas malas nuevas.
Quisiera ser un héroe del momento,
clausurar los periódicos,
acallar los teléfonos,
deshacer la fatalidad,
esquivar las pedradas del destino.
Que no lleguen los ecos
del dolor de los míos
-y los míos son todos-
porque el dolor de los demás levanta ampollas
en mi piel, que no es sólo mi piel,
puesto que los humanos,
de oriente a occidente,
nos cobijamos con una misma sábana
y si alguien estira por un lado,
el otro se queda frío.

Mientras leía Destino es dolor
me ha venido a la memoria
Ante el dolor de los demás
de la autora Susan Sontag.
¡Es muy bello el poema
nos trasmite tantas penas!
Quizás sea en estos momentos
en los que somos capaces
de sentir el dolor de otro
como si fuera el nuestro
los que nos reconcilian
con el resto del universo.
¿Cuándo nos daremos
cuenta que si tenemos
más de lo necesario
a otros les estará faltando?


A unos sentímetros de distancia

 

Un incauto con un ordenador,
carteristas mirando a su alrededor
para encontrar una pista y asestar
el golpe a su próxima víctima.
Somos gentes de paso: algunos
desharrapados, otros marginados,
también turistas por Madrid…
todos usuarios del metro de aquí.

Algunos, emigrantes que se han
quedado sin trabajo y no tienen paro,
una prostituta que ha posado en la calle
y no ha ganado tanto como otros años.
Diseñadores, poetas o pintores que no
les pagan por crear, ni por nada de nada.

Otros muchos, ciudadanos sin coche,
que bajan al metro para trasladarse
y llegar a tiempo al trabajo, al colegio,
a una cita, a un encuentro o a ganarse
unos euros en el metro porque también
están los que ‘cantan y su mal espantan’.

Mientras los/nos miraba pensaba
en qué pasaría por sus cabezas a esas
horas o a otras horas de la mañana;
de la tarde, de la noche; del lunes
al viernes o los fines de semana.

Los parados, para no estar quietos,
se desplazan en el metro.
Crecen los metros y kilómetros de parados;
ya incluso han superado
las unidades elementales de longitud
y se miden en años-luz.
Al mismo tiempo
los que tienen empleo y autonomía
no se atreven a mover la economía
sólo se mueven por el metro.


Lágrimas

 

Estoy pensando en los
que sufren, en los que lloran,
en quienes no tienen a alguien
cerca para apoyar su cabeza.

Me gustaría poder extender
unas enormes alas y transmitir
un vuelo virtual para que
salgan de la miseria, ya sea
imaginaria o ya sea real…
pero que se alejen de ella.

Si me acuerdo de los que
padecen y están llenos de
dolor es porque en otro
momento, así, me he sentido
yo: es un reconocimiento.

Hay humanos que destruyen sin mirar atrás
y los hay que recogen
los pedazos dispersos de humanos
para recomponerlos y acariciarlos
con manos y/o corazón.
La com-pasión sólo cabe
en los que son capaces
de ponerse en el dolor de sus semejantes
y compartir la carga con ellos.
Al transformarse en laica la sociedad,
¿quién se encargará de mantener vivos
esos sentimientos tan necesarios?


Baile

 

En el mágico baile
que me gustaría
se convirtiera la vida
tod@s somo iguales.
Necesitamos:
una música adecuada
y un amor constante.
Respetemos
las diferencias
y dejemos la
igualdad para
los tribunales,
si no somos
capaces de
vivir con justicia
entre nuestr@s
semejantes.

Oí decir a Celia Amorós hace tiempo que en el baile de la vida no eliges, bailas con la que tienes más cerca.
Así, los supuestos amores locos a los próximos y odios a los extraños son sólo cuestión de distribución topológica.
Qué insignificante es nuestro poder.


Menos crisis

 

Ya lo han decidido
los nuevos 'caudillos'.
Les interesan los países
emergentes ¿qué harán
con los sumergidos?
Es otra etapa del capitalismo.

Escuchan a quienes se
adhieren a lo mismo.
Y nos lo va a anunciar
a bombo y platillo
la prensa oficial,
la que quieren destacar,
pero hay otros pensadores
ocultos, los sumergidos,
que no pueden tener paz
porque tienen que seguir
denunciando este mundo
de insolidaridad,
de tener por tener,
sin más. ¿Quién
se va a ocupar de
los que no cuentan con
un salario mínimo
para poder comprar
el necesario alimento
para que no se muera
el cuerpo, con la suficiente
curiosidad para hilar
un pensamiento y con la
imprescindible alegría
para continuar en la vida?

Esos ricachones acumuladores
con todas sus posesiones
piensan comprar
una parcela en el infierno
donde serán azuzados
por un demonio privado.
Los pobres en cambio irán
al infierno comunal.

Y si nadie se va a librar
del tormento en la eternidad,
¿por qué no hacemos aquí
un cielo provisional?
Bastaría con un poco de amor
y solidaridad...


Reclamo a telefónica y a otras “malas compañías”


Llevo más de un año intentando
que ‘Telefónica’ me cobre lo justo
porque de su ‘compañía’ sólo uso
emergencias de comunicación
en amistad, familia y amor.
En cuanto al ADSL sólo utilizo
un mínimo, no sólo no abuso,
si puedo, soy de las que ‘subo’.

Después de haberme negado
la reclamación de la última
factura he pensado que:
como hay tanta gente en el paro
y yo soy una privilegiada
porque sigo teniendo trabajo,
en vez de pensar sólo en mí
y en lo que me ha hurtado
durante años y años, tengo que
hacer una buena propuesta.

Reclamo que Telefónica
devuelva lo que ha sustraído
a los clientes: devuelva parte
del dinero ganado atendiendo
las quejas, cara a cara, sin
embustes y amenazas.
Si se puede un@ quejar
ante una persona real,
quizás en una pequeña
oficina, se da satisfacción
al cliente de cómo va
la relación que mantiene
con esa compañía, además
de dar una buena atención
al cliente y de cuidarlo
ante tanta crisis y paro
se crearían más puestos de
trabajo en vez de quitarlos.

Es difícil que te atiendan
bien, pues utilizan muchas
y muy malas estrategias
porque en vez de atender
y ofertar buenos servicios
sólo se dedican a vender.

Mi trabajo consiste en vender
y compro a través de Internet
y sé lo difícil que resulta dar
satisfacción y realizar una venta
buena y justa, en la compra-venta.
Se le da prioridad, se tienen
esclav@s trabajando para ello,
a amasar y a tener más fortuna
y no se le da a quien pasa hambre
oportunidad ni esperanza alguna.

Tenemos que tratar de que nos
atiendan y que no sólo nos
vendan otra tontería innecesaria
como si fuéramos un@s cualquiera.


Si Graham Bell levantara la cabeza

se quedaría de una pieza:

él fue quién robó primero

la patente del invento;

ahora es la telefónica

quien roba sin miramientos.

Qué buen maestro fue

Graham Bell.


Mientras limpiaba el frigorífico

 

La cubeta de los hielos,
su diseño, me ha dado
una clave para repartir
la riqueza: el ‘dinero’.

Su diseño
ha permitido
que con un chorro
de agua del grifo
se vaya llenando,
poco a poco,
sin desperdiciar
ni un poquito.

La he llenado
hasta la mitad porque
no me gusta que esté
a rebosar.

Sería una de las maneras
de distribuir los bienes
de esta tierra
sin convertirlos
en ‘riqueza’.


¿Por qué para vivir
bien unos cuantos
se tienen que morir
de hambre tantos?

Vasos comunicantes:
"Cuando a los vasos comunicantes se les agrega
una cierta cantidad de riqueza,
ésta se desplaza hasta alcanzar
el mismo nivel en todos los recipientes"
Quien recibe la riqueza
debe estar situado
en un nivel elevado.
De lo contrario,
es necesario
ejercer grandes presiones
sobre los ricachones.


¡Felicidades!

 

Me gustaría felicitar

a todos los niñ@s

del planeta,

regalarles

un mundo

mejor

y

justo.

Este planeta era lo bastante bueno como para comérselo.
Pero algunos horteras prefieren un planeta de plástico, y lo están degradando a marchas forzadas.
Desafortunadamente esos horteras son los que tienen poder.


Gente silenciada

Algunas chicas buenas
saltan a la cuerda
cuando todas éramos
candorosas y tiernas.
Años de infancia
con sospecha
a la espalda
sin haber hecho nada.
El trabajo era el juego
y la educación ni un deseo.
Veníamos del hambre,
la miseria y la guerra.
Existía algo silenciado
de lo que no nos librábamos.
Después llegaron
otras cuerdas
que oprimían el cuello,
la cabeza y el pecho:
España dividida
en malos y buenos.
A quienes nacimos
en la zona muerta
de esa España hambrienta
a algunas y algunos
hijas e hijos
nos contaban
que no se podía hablar
por miedo al qué dirán
o a lo que te harán.
Llegamos a jóvenes
pensando en otros tiempos
y como nuestros ancestros
dijeron: mande quien mande
abajo estaremos.
Han pasado los años,
hemos prosperado,
pero vienen de otras partes
a resolvernos los trabajos
mal pagados, ahora
a ellos les toca
ser los silenciados,
explotados o como
queramos llamarlos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Han pasado aquellos años
de amores y desengaños
y, aunque no tenemos hambre,
ahora nos duelen los huesos
o padecemos calambres.
Continuamos con los sueños
y, además, con los recuerdos;
no parece haber cambiado
la estación sentimental;
quizá somos más conscientes
de nuestro entorno social,
pero, en cuanto a los amores,
todo sigue más o menos igual.


Por las calles

Horas sin aliento
desafían el tiempo
y te agarras al alma
para no perder la calma.
Los conserjes vigilan la calle
y es como si fuera en balde…
no tiene sentido
cuidar edificios.
Mantener viva el ansia
de acumular sin parar
`bienes´de acá y allá.
Guardianes del sistema,
de una u otra manera,
somos los de esta empresa
llamada capital
que `beneficios´ nos da.
¡No me bajo del barco
soy un fantoche de trapo!

Esa manía de guardar
de las urracas nos debe llegar.
Ellas fueron las primeras capitalistas
que escondían la carroña de la vista
para devorarla a solas,
haciendo la vista gorda
al hambre de los demás.
Pájaros de mal agüero,
precedentes de ricos y banqueros,
ni siquiera a Jesucristo
supieron consolar.
DEL ARTE


La pulchra leonina

 

¡Qué extraño silencio
lleno de música, color
alegría, misticismo!
Sí, era allí en León
cuando abrí la puerta
y pude ver el interior.
Esas notas musicales
ensalzaban más
todo el esplendor
de las vidrieras
y los rosetones.
Andando,
paso a paso,
lentamente,
miro y miro
a mi alrededor,
lo admiro.
Hay algo, un no
sé qué, que
sublima,
eterniza.

 

Mucho llama la atención
esa maravillosa construcción,
-la catedral de León-
fruto del trabajo coordinado,
anónimo y esforzado,
de albañiles, picapedreros,
arquitectos, escultores, vidrieros…
Es una obra divina
de las más finas.


Penélope de E A Bourdelle

 

A Penélope le duele la pierna
de estar en pie, quieta
aguardando a ese pesado
que se marchó en un barco
y no manda ni un recado
para anunciar su vuelta
ya que, como siempre,
olvidó poner el móvil
en la maleta.
“Qué navegante tan plasta
es Ulises, no se aguanta.
¿Volverá a tensar el arco
que pesa una tonelada
o lo habrán embelesado
las sirenas con su cháchara?
¡Qué tipo tan impuntual,
se va a guerrear
y se olvida de la cita
que fijamos en el chat!
Yo con mi traje de piedra
no tengo mucha cuerda;
además, ando descalza
y me estoy quedando helada.
Ya me duele el pie derecho
de apoyarme sobre él,
ahora cambiaré al izquierdo
y luego me iré
de nuevo a tejer.”

Me encontré, por casualidad,
con Penélope en Las Vistillas
y me contó la muy tunilla
que se acabó lo de esperar.
Si el tal Ulises se marcha
ella no se queda en casa,
ha venido unos días a España,
ha comprobado que
las mujeres le encantan
y se pasa todas las noches
de cama en cama.
Vaya, que llega a Chueca
y en cuanto mira liga
con una insinuante mueca.
La odisea del marido
se queda sin brillo
porque ella da la vuelta
por toda la tierra,
incluso la esperan
los señores Obama
en la Casa Blanca.


Naturaleza muerta con mujer dormida (Matisse)

 

¿Hasta cuándo la vas a dejar dormir, Matisse,
en ese sueño de color morado
donde nada tiene raíces?
La mesa
se sostiene gracias a la cabeza.
Una mano abandonada a su peso
cae desmadejada
mientras la otra
retiene con los dedos
la pronunciada esquina del tablero.
Flotan ramajes verdes
que no acaban de posarse en las macetas.
Hay frutas que nacen del cabello
y al incidir la luz se colorean
virando desde el marrón del pelo
al rosa, amarillo o blanco.
En la pared del fondo, la ventana
da entrada al jardín del otro lado
con cielo azul y flores malva.
La silla donde se sienta la mujer
queda apenas insinuada.
Ella está allí, vistiendo su blusa rumana,
dormida y quieta,
preservada por una naturaleza móvil y despierta.

 

Lo que a mí me sugiere es
que parece muerta la mujer,
como si el cansancio
la hubiese agotado.

Ella muerta

y la naturaleza, viva.


Magnífico Sorolla (Paseo al borde del mar)

 

Lo más natural
es inclinarse
a favor de la diagonal del cuadro;
llevar velos de tul en el sombrero
para probar
cómo se pinta la transparencia.
Lo más natural
es llegarse a la playa en traje de novia
por si el mar pretende boda.
Lo más natural es que las sombras
remeden el malva de las flores
o que el paraguas diluya los colores.
Y, para escuchar las caracolas,
lo más natural es apoyar la cabeza
en la línea blanca
donde rompen las olas.

La pintura que has elegido
para su comentario es
una belleza. La reflexión
sobre el cuadro y el sentimiento
que has transparentado
al expresarlo te ha quedado
genial, de quitarse el sombrero
por el magnífico acierto.


Cárcel de convenciones(Giorgione o Tiziano)

 

Condenada
por tener cinco sentidos mal contados
y usarlos en lo que no se debe:
oler la flauta del concierto campestre de Giorgione o Tiziano,
saborear la pierna de la flautista;
escuchar la calidad de las telas y el color de los prados;
confundir los cabellos con los oscuros ramajes de la tarde;
meter el dedo falto de fe en el provocativo ombligo de la ninfa.

Un día visualicé una voz,
la saboreé con mucho tacto,
la viví con un sexto sentido
y en el olfateo perdí el mío.
Hay quienes cuentan, amor,
que, en tiempos, las lesbianas
tenían que vivir encarceladas.


Danza (Matisse)

 

Además
de baile,
¡danza!,
una danza
universal
de amor
y de paz.

¿En qué planeta se mueven
esas danzarinas leves?
Las dos que están más próximas
abren sus manos;
si a ellas nos agarrásemos,
¿podríamos hacer del baile
un motivo de alegría,
de paz, de amor, de armonía,
y anexionar más danzantes?


A quienes no cuentan (Millet)

 

He dedicado
a sobrevivir,
casi,
un ochenta
por ciento
de mi tiempo
y el otro
tanto por ciento,
aproximadamente,
lo he pasado
soñando
o durmiendo.
Me pregunto
cuánto
de mi tiempo
he dedicado a vivir
si es para lo que,
se supone,
estamos aquí.
¿Infinito o fin?

Sobre-vivir, ¿no es más que vivir?
Porque, infra-vivir, ¿qué es?
Quizá estar de campesina
en uno de los cuadros de Millet.
Y entre el Infra y el Sobre
el arte, la belleza, Millet…
Eso debe ser vivir.


Vincent Van Gogh

 

¿Qué quería, como Goya
ser sordo, cuando cortó la oreja
de un tajo en su desesperación?
A solas, en mi dormitorio,
me he sentido cerca de él,
he pensado en el estado
de ánimo que nos ha
transmitido en tantos
cuadros. Pinceladas de
color y gran carga de materia
pictórica como si quisiera
conseguir una fantástica
y nueva dimensión.

En el huerto
del sufrimiento,
y a falta del soldado Malco,
Van Gogh pensó con tacto:
mejor perder una oreja
que perder mi alma completa.
El alma me sirve para pintar,
el alma loca,
porque las almas cuerdas
valen para otras cosas:
dinero, amor o guerra.


Mary Casatt (Niñas jugando en la playa)

 

Si volviéramos
a la infancia…
me gustaría
jugar contigo
en la playa.

Juguemos, así volverá la infancia.
Llegará en un velero
de velas blancas.
Compartiremos la playa,
y la soledad se irá
por la azul estela de agua.


Sol ardiente de junio (F Leighton)

 

Color indescriptible:
amarillo subido,
naranja, rojo,
vainilla, oro,
fuego, llama,
canela, ámbar,
albero, ocre
azafrán, cobre,
narciso, margarita,
capullo, yema…
A la sirena
salvada de la arena
le han crecido piernas
y no sabe bien
qué hacer con ellas.
Está soñando
pero, ¿cómo dejarse ir
cuando es el pie derecho
quien sostiene el peso
de todo el cuerpo?
Flor de la muerte,
la adelfa venenosa
pone una nota de color
en el balcón
mientras la musa duerme.
Al fondo
el sol radiante del solsticio
traza caminos
de luz blanca
sobre la mar en calma.

 

 

 

La descripción
del color te ha quedado
que es un primor.
Cómo dominas
las distintas gamas
cromáticas,
se nota que eres
una dama ilustrada.


 

 

Éxtasis de piedra (Santa Teresa de Bernini)

 

Muy seguro está el ángel
-ingenuo y sonriente-
de clavar su dardo dorado
en el corazón de piedra de la Santa.
Mas ella,
¿por qué cierra los ojos?
¿En quién o en qué piensa,
quién o qué le proporciona
tanto gozo
como su rostro manifiesta?

Candorosos y crédulos amantes,
haced sitio a la duda
pues, ¿quien os asegura
-mientras ocupáis un cuerpo-
que no hay otro quién o qué
que ocupa el pensamiento?

Te atreves hasta con la santa…
Dudosa reflexión
en asuntos de amor.
¿Quién nos asegura
que es la más pura?

Si bien, como comprenderás,

a mí la virginidad…

(eso es cosa de un don Juan).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FEMINISMOS


Mujeres mal pagadas

 

Han venido de otros países
a trabajar y se les paga mal:
son las que limpian el hogar.
En la seguridad social
no son consideradas igual
porque no están incluidas
en el régimen general.

Saludan con una sonrisa
y no caminan con prisa.
Acuden al locutorio a hablar
con los hij@s que dejan allá.
Y algunas aguantan
al maltratador de turno
por miedo a quedarse
sin el mal pagado curro.

Las trabajadoras sudamericanas,
ignoradas y usadas,
llegan con sus hatillos de ropa
y cargan a sus espaldas
el peso de la vieja Europa.
Nos deben ver como monstruos,
seres de otra especie,
Polifemos de un solo ojo.
Hombres, ricos, de raza blanca,
todos dispuestos a explotarlas.
Ellas, aventureras como Ulises,
vienen de sus países
a servir a estos tunantes.
Algunas, las más osadas,
escaparán
de la cueva del gigante,
y ciego lo dejarán,
que buen castigo merece
quien es tan arrogante.


Judit se venga de Holofernes

 

No está bien, Judit,
manchar tu traje
de sangre;
apártate del malvado,
asesínalo a distancia,
que una tela de brocado
es muy cara
y la vida de ese bestia
no vale nada.
El gesto contundente
produce un cierto temor,
pero si él te maltrató
cuando tú lo amabas,
la acción muy justa parece,
y al menos ese señor
no volverá a las andadas.

No es una buena salida
ir por ahí quitando vidas,
eso es lo que hacen ellos
-digo no-, no imitemos.
Quizá sea mejor opción
la de dejarle de una vez
y contar nuestra decisión
para alertar a otra mujer:
el estigma que lo soporte él.


Adivina quién es el científico y quién el hombre

 

Es tanta la costumbre
de asignar a la ciencia
un sexo varonil
que, a pesar de las evidencias,
no nos cabe duda
de cuál es la cabeza pensante
en la pareja.
Por eso
ignoramos a Mileva o a Elsa
y reconocemos a Albert.

Estoy leyendo

una imaginaria entrevista

de Raquel Osborne
a Norma Mejía

y nos habla de la
pluralidad en género y sexo.
Como para seguir pensando
en género femenino/masculino...

Sin ir muy lejos mi personaje
M. Godúver no se sabe a qué
género o sexo pertenece.
Más bien es una idea universal
con rasgos de individualidad.


Mujeres amigas

 

Después de habernos
cambiado de novias,
las unas y las otras,
de habernos reído
y entristecido,
todas con todas;
llega la etapa
de la calma.
Ahora, cada una
con su pareja,
a vivir un cuento
de chicas buenas.
Quienes optan
por la independencia
o esperan a su amor
por si llega:
solitas en casa
con alguna
amiga cerca.

Cada lesbiana
con su panorama:
unas solteritas,
las otras casadas
luego divorciadas.
Y algunas buscando
la novia perdida
que no aparece.
Si duele y escuece
ver a la amada
por otra abrazada,
para consolarse,
abrazar a diez,
que quien mucho abraza
aprieta también.


Las mujeres y el sexo

 

Las mujeres lo tienen crudo
cuando de sexo se trata.
Nunca se les hace justicia.
Son los dos extremos:
las fulanas y las santas.
Las unas discriminadas
por malas y se les paga;
las otras injustamente tratadas
las ensalzan y no les pagan.

Si se ha de cobrar de todos modos,
más vale ser fulana
y cobrar en dinero,
que ser santa
y cobrar en injusticia y malos tratos.
Además, con el dinero
se puede comprar la santidad comprando a Su Santidad.


Casadas acosadas

 

Casadas, mustias esposas,
que al lado de algún narciso
habéis pasado la vida.
Al final os daréis cuenta
de tanta ocasión perdida;
nada vuestro fue importante.
¿Dónde se encuentra la dote
que al matrimonio aportasteis?
¿Qué se hizo de aquellos sueños
de ilusiones compartidas?
¿Dónde están vuestros parientes
y las antiguas amigas?
Sólo lo suyo se impone.
Su familia es la sagrada,
sus costumbres, bendecidas.
Sus amigos, los mejores.
su casa de lo más cómoda,
para acatar sus manías…

¿Qué tal si os marcháis ahora
y lo dejáis de una vez?
Para evitar que os abrume
con atenciones sin cuento,

al saber que os escapáis,
podéis dejarle un espejo,
que no notará la ausencia.
No supo que había otro ser
viviendo cerca de él.

De acosadas a acusadas.
Nosotras no tenemos excusas
para endosar nuestras culpas.
Quizás, como dice nuestra
amiga, es la sencillez lo
que nos salva.


Libertad

 

Transformada en centaura
galopar por las verdes praderas
sin detenerse a escuchar
los gritos color de rosa
de las sirenas del corazón.

¡Soñada libertad!
¿Quién se atreverá
a volverte a soñar?


¿Feminismos?

 

Fui feminista antes de
aprender a leer, después
leí a otras feministas
e identifiqué mi
pensamiento con sus teorías.
Ya a los seis años, cuando
iba a trabajar al campo, veía
la diferencia entre hombres
y mujeres, notaba algún
privilegio en aquellos
campesinos que paraban
a fumar un rato mientras
las mujeres seguíamos
trabajando, adheridas
al tajo, cual si fuéramos
apéndices de la cepa.
Nunca subíamos la cabeza,
nuestros cuerpos pegados al
tajo se confundían con
las cepas allá en el campo.


¡Cuando jugaba con
mis hermanos me sentía
del mismo bando!

Ser cepa produce uvas,
uvas de la ira,
ira provocada por tanta injusticia
basada en el miedo
a los que no son cepas,
sino ceporros.


Mujeres

 

Si de las mujeres
quieres saber
de frente las
necesitas ver
porque si, sólo,
destacas las nalgas
la conviertes
en mujer y,
eso, no te
conviene, pues,
son resabios
de un ayer.

Aunque es obvio,

Lo voy a recalcar:
las mujeres tenemos

ojos para mirar

y no sólo agujeros

de usar y tirar.


Los Almodóvar y las mujeres

 

Intento ser objetiva después
de ver sus películas.
En general me han gustado,
no todas, pero sí alguna que otra.
Es muy sutil y va cambiando
la forma del mensaje,
pero, debe ser que está
troquelado el cerebro de
los caballeros.
Pues, en cuanto pueden,
a las mujeres relacionadas
con el sexo las matan
y a las madres las salvan.

A Almodóvar le seduce la violación.
Hace buen cine, pero más le valdría
violarse a la cámara
y dejar de utilizar a las mujeres
como comparsas.


La sacra dictadura

 

Mientras a las niñas de
las monjas las troquelaban,
de las otras ni se ocupaban
porque ya habían sido
doblemente condenadas.

Tres conceptos distintos:
religión, política y sociedad,
bajo una dictadura inquisitorial
para una doble realidad.

De la sexualidad como
era tabú se hablaba
a escondidas.
Yo no sé cómo
la vivían las niñas de las
monjas, me imagino
que como las otras,
‘a hurtadillas’.

Durante la dictadura en
los colegios y en las escuelas
medían con un doble rasero:
el del yugo y el de las flechas
como las caras de una sola
moneda. En las monedas
nos mostraban a un señor
que se erigió en “Caudillo
por la gracia de Dios”.
Las de las monjas bajo el yugo
de la Santísima Trinidad:
Religión, Política y Sociedad
con un solo dios verdadero;
Franco y su Dictadura Inquisitorial.
En el mundo del yugo según la Valcárcel,
la constante ‘horma’ era su cárcel.

Luego estaba el
mundo de las flechas,
algo más disperso
y pedestre, a quienes
les faltaba educación,
sanidad, alimentos
y no conocían
los campamentos.
Era como si hubiera
disparado Cupido sus flechas
se soñaba con el amor
con fervorosa ilusión.
De la sexualidad,
como era pecado,
sólo te redimían los hijos,
el casarte y el sacrificio.

Los de arriba se repartían
el “sacro poder terrenal”,
los de abajo no sabían
hablar ni de “justicia social”.

Las ‘rebeldes’ niñas ricas
nos legaron sus teorías y
las pobres, poco a poco,
cambiamos de ocupaciones.
Pues, si te casabas, eras
del hogar la esclava

Bajo tales perspectivas
las niñas pobres y ricas
nos reuníamos cual hermanas,
bajo la etiqueta de amigas
algunas que otras lesbianas
apaciguábamos las ganas;
incluso algunas más osadas
compartíamos la cama y
nos acariciábamos las nalgas.


Así vivimos con Franco
y su compadreo,
dos visiones distintas
bajo un doble dios verdadero:
el cargo mal utilizado
y el gran poder del dinero.

..

De Franco no quiero ni oir hablar
¡Qué pedazo de cerdo nos fue a tocar!
Cuando yo nací ya era caudillo
y pensaba que España era su cortijo.
Asesinó sin piedad
a lo mejor de la sociedad.
Tantos cerebros desperdiciados,
tantos derechos violados.
No sé si era mayor su fachatez
o su desfachatez.


Manifestación

 

¡Anoche soñé con
un jardín iluminado!
Esta mañana me he
levantado temprano
porque tenía que
ir a la manifestación,
pero no antes de
ultimar una misión.
¡Una mañana radiante
para un mañana
importante!
Si algún día fuera
una fiesta no sería
necesaria la protesta.

Me ha resultado
grato saludar a
viejas conocidas,
escuchar la música
de jóvenes
percusionistas
y charlar con
alguna amiga;
iba en buena
compañía.


Nos reuníamos
en la vieja 'atocha',
nada que ver con
un espartizal,
nos reuníamos
mujeres distintas
al unísono por
la igualdad.
Te podías encontrar
con una vieja dama
maltratada y con una joven
bien asesorada.

Cuando el 8 de marzo sea fiesta de guardar la iglesia tendrá muchas curesas.
Safo estará en los altares
por haber celebrado el amor de las pares.
Los santos varones vestirán faldas en vez de pantalones.
El papa será una mama, heredera de la papisa Juana.
Junto a los frescos de la Sixtina habrá pinturas de Artemisia y de Frida.
La Virgen María será la diosa de más categoría, y el Espíritu Santo pasará a ser su dios consorte.
El Padre y el Hijo aprenderán a cuidar del hogar.


Sobre las mujeres y la “heroicidad”

 

Ya han salido los ‘héroes’,
son “los tres mosqueteros”;
les faltaba Dartañán,
aunque todas sabemos
bajo la sombra que están.

Los ‘héroes’ son ellos y
cuando no son tan héroes
se dedican a di/lapidar.

¿Qué sé yo de , en este caso,
quién pueda llevar o no razón?,
pero qué casualidad,
cuando se trata de ensalzar
algo de lo que ellos han
llamado y/o nombrado ‘virtud’;

si es una mujer
no puede ser.

 

 

El femenino desvirtúa.
Así, cuando el héroe es mujer, se llama heroína.
¡Ah! pero quién puede escapar del poder de la heroína.
Los que creen que matándola escaparán es que están drogados.


La necesidad y el deseo

 

Voy al cine para escuchar música
y entretenerme con las imágenes,
veo la gran puesta en escena
del Don Giovanni en Venecia.
La ciudad de las máscaras
le va bien a este drama.

En silencio presencio la trama
de los enredos donjuanescos.
¿Algunos existencialistas jugaron
a los contingentes y necesarios?,
¿no será que si el sujeto se enardece
el resto termina en contingente?

Llevo días dándole vueltas
al tema del don Juan desde
que me lo recordara Losey
en su trabajo cinematográfico.

Cuando se presenta como un juego
quizás sea mejor no mezclar amor y sexo.
L@s prostitut@s lo tienen claro
y convierten el sexo en un salario.
Mejor no mezclar sexo y amor
puedes lastimar tu corazón.

En las lides de amante-amado
nos muestran con gran descaro
la poesía y la historia -bajo
el filtro del feminismo-
quién es cada quién
en el mundo del patriarcado.

¿Y no será que a quien no
le sale bien amar acaba
siendo un don Juan?
¿O será el ocioso quien produce
estragos en un comercio
de mucho interés
y de poco considerado?

Yo sé un poco de lo que se habla

porque he sido verdugo y víctima,
amante y amada; he mezclado
amor y sexo y he acabado
frustrada, casi escaldada.

 

 


 

 

 

 

 

 

 

DIVERTIMENTOS


Autorretrato con sombrero

 

Un buen sombrero

te sujeta el pensamiento.

No hay que ir

por ahí

con pensamientos sueltos

que se puedan descubrir.

Es fundamental

disimular:

aunque tengas rabo y cuernos,

si eliges bien tu sombrero

parecerás caballero.

Un aplauso por la ocurrencia
que el sombrero se lo ponga
otra concurrencia.
Vivamos a pensamiento
descubierto.


San Blas, patrón de mi pueblo natal

 

San Blas
es un santo milagrero
proveniente de Turquía
patrono de muchos pueblos
y un experto en cirugía.
Fue médico y obispo,
en ambos casos muy listo;
de puro milagro
le sacó a un chiquillo
una espina de pescado
sin hacer traqueotomía;
desde ese día
fue declarado
patrón de los laringólogos,
ya que sin instrumental
se atrevió a operar
con éxito total.
San Blas suele llevar
un cerdo de terracota
como mascota,
pues entre los animales
había encontrado
sus más fieles amistades.
Murió decapitado
y con la mitra puesta
como su imagen muestra.

 

Y como va de santos
apunta este tanto:
el de mi pueblo
es san Antonio,
el de los novios.
Será por eso que estoy
tocada por el amor
y lo vivo con dolor.
Hasta luego, me voy.


La dictadura del paletariado

 

Un grifo se me ha averiado,
qué asunto tan delicado.
Llegan los paletas en limusina
o en furgoneta forrada de seda fina,
a juzgar por el coste del traslado.
Miran el grifo con desdén
a diez euros la mirada
(si lo tocan ya son cien,
que están sus manos muy cotizadas)
-No tiene arreglo- comentan
-es una pieza anticuada,
hay que poner uno más actual.
Claro, tenemos que cobrar más
por desenroscar-
Al fin el grifo se ha cambiado,
ya hay otro moderno y garantizado.
Éste tardará unos meses en gotear.
Y entonces, vuelta a empezar:

llegarán los paletas en limusina…

Un divertimento
muy suculento,
todo lo que da un grifo
en una mente creativa,
has conseguido eternizarlo
después de estropeado.
Y los que llegan a tu piso
en la consabida limusina
para poder arreglarlo
te dejan sucia la cocina
y el bolsillo tiritando.


¡Ay qué corte!

 

Al llegar
a Madrid
hay que andar
con el ritmo especial
de la capital.
La gente corre y corre,
persigue funcionarios
durante el breve horario
oficinal;
luego acude a la mani
que ha convocado
la oposición o el gobierno,
comiendo un bocadillo
de pan tierno
regalado
por algún politiquillo
interesado;
anochece en las terrazas
y mientras bebe horchata
desfilan cabalgatas,
circo, música, teatro,
actores ambulantes,
brujas y nigromantes.
Se va tarde a la cama
a descansar del trote,
que la vida en la corte

resulta muy cansada.

La locura de aquí.
Cuando no es por
pitos es por flautas,
no andamos al paso
vamos al trote
o al galope.
En vez de quedar
cuando nos vemos
decimos: “ya nos
llamamos” y,
algunas veces,
pasan unos meses.


Brujitas modernas

 

Ahora no está de moda
tener por compañera una lechuza
ni volar en escoba.
Es mucho más ad-hoc
llevar sombrero, en vez de caperuza,
y tomar vuelos low-cost.
Las bolas de cristal ya no son adecuadas,

las brujas más actualizadas
realizan encuestas de opinión

para adivinar el futuro

con gran precisión;
vía satélite transmiten los conjuros,
usan web-cam para comunicar con espíritus puros,
reciben por e-mail noticias de seres de otros mundos
que les escriben con regularidad;
en fin, las brujas ya están recicladas:
consumen pociones enlatadas
y cuecen sus filtros de amor
en modernos calderos de teflón.


¿Necesitas acudir a una bruja
o te dejarás guiar por la brújula?


Antes morir que ser conejo

 

Si eres conejo de campo
y quieres vivir a tu aire
muy pronto serás el blanco
de canallas y de cafres.

Te dispararán de lejos
sin opción a defenderte
y no llegarás a viejo,
serás carne de banquete.

Si eres joven e infeliz
algún experto listillo
se apoderará de ti
y te hará su conejillo.

No hay salida, no hay escape,
la elección es bien sencilla:
o disparas, o te abaten
y acabas en la cocina.

Es mejor ser cazador
-aunque el oficio te duela-
que ser muy conciliador
y terminar en cazuela.

¿Qué me dices del
conejo de la suerte…
ni siquiera ese
posibilidades
tiene de escapar,
de que no lo atrapen
para ser guisado
en la cazuela de
algún desconsiderado?


Juego de naipes

 

Subí por la escalera de color de corazones.
En el armario
el rey negro y el valet rojo
se amartelaban.
Un trébol de cuatro ojos
y una pareja de rombos

vigilaban.

Al barajar mi suerte
me tocó póker de reinas.
Jugué con ellas
y aposté fuerte
mientras las tuve a mano.
Luego, me retiré discretamente.

Hablas del juego como si te hubieras dedicado toda tu vida
a apostar con los más osados de los jugadores.
Parece que no te haya ido mal
entre las reinas.


Números

361163

Números mágicos
en la suerte
de un día.
¡Números mágicos
de mi fantasía!

 

 

Numerosos números le caen mal a la gente.

Unos por exceso: la edad, el peso.

Otros por defecto: la talla, el sueldo.

Hay números amigos y familiares,

como los primos y los números pares.

Hay números de la suerte que rara vez aparecen.

El dos es el número mejor

para establecer comunicación.

El tres es peligroso

sobre todo en lo amoroso.

Del cuatro en adelante

cualquier número es apabullante.

¿Cómo comentar tu comentario
si ya te he dicho que me parece extraordinario?
El uno es el de los solitarios
y, para mí, a partir de tres
ya es multitudinario.


Ni perro, ni gato, ni cucaracha

 

Ya solo quiero mascotas
de terracota.
¡Qué pesadez, qué lata
aguantar maullidos y ladridos,
lametones y empellones,
pulgas y garrapatas!
Y todo por no saber
estar sola alguna vez.

Todo mi respeto
al mundo animal,
me siento lejos
y los dejo en paz.


El arca de Noé

 

Cuando el meteorólogo anunció,
por vez primera en aquella primavera,
un diluvio universal,
Noé compadecido
metió en el arca
una pareja de dioses
de cada especie.
De los griegos escogió
a Cibeles y Afrodita,
que la tierra y el amor
se necesitan.
De los romanos,
Febo y Mercurio vinieron,
el sol y su mensajero.
De los árabes,
Alá se quedó soltero
por no aceptar compañero.
De los cristianos escogió tres:
Padre, hijo y espíritu;
éste último
fue aquel que luego envió
para mirar si el nivel de las aguas había descendido.
En ese tiempo estaba Noé muy convencido
de la importancia de los dioses y su moral,
mas se cansó de permanecer inundado
con aquella tripulación tan peculiar
que pasaba las horas jugando
a jeringar y realizar milagros, alternando.
Y se dijo:
la próxima vez
no vuelvo a hacer el primo,
los dioses no me parecen más dignos
que los mortales,
¡vaya deidades!
En el siguiente cataclismo

salvaré a los animales.

Vaya con el divertimento,
nos proporciona contento.
Entre los antiguos politeístas
y los supuestos monoteístas
nos ofrecen un buen juego,
el resultado es un me alegro.


No le busques tres pies

 

En una tienda de todo a cien
he conocido un ciempiés
que se llama Baldomero.
Es alegre, corre y salta,
se mueve con salero
y el zapateado le encanta.
Bailando un bolero
con un gato negro,
en un revés,
ha perdido tres pies;
el gato se los ha apropiado,
pero a Baldomero
no le ha importado:
le quedan muchos más
para llevar el compás.

Se adivina más
de lo que quieres dar.


Leonas enamoradas

 

Leona de mis amores
toma unas flores
que hoy te declaro
mi amor salvaje.
Iremos de camuflaje
por la sabana,
los búfalos y gacelas
están de fiesta,
hoy somos nosotras
las alcanzadas
por las flechas de Eros
bien disparadas.
Adoro tu belleza,
tu lanuda cabeza,
y si te beso,
los ojos cierro,
para sentir tus bigotes
en el cogote.

Los ojos cerrados de las leonas,
deben ser muy cachorras,
me sugieren ir paso a paso,
con tacto, en eso del contacto.
El amor cuando es ciego
produce desasosiego.
Sabemos desde otro peldaño
que equivocarnos nos hace daño.
Quien tiene pareja puede disfrutar
de su compañera, tocar y besar.
Siempre que la otra lo quiera
si es así: ¡disfrutad, disfrutad!


La esfinge

 

Si bien lo suyo era plantear enigmas,
la esfinge hubiera preferido
cambiar de paradigma:
ponerse una camiseta,
o recibir la visita de una diosa
y dejarle caer en las manos
una de sus tetas,
como si tal cosa.
Y aunque su cuerpo fuese de león,
en ese momento sería de ardiente neón
y hasta en la cabeza
luciría peineta,
la muy coqueta.

Lo de la caída de teta
me ha dejado con la boca
abierta y me he reído
con lo de la peineta.


El arte de nacer

 

Antes de nacer
el afamado feto
recibió lecciones
de buen comportamiento.
Por eso
dibujó unos bisontes
en la pared interior
de la placenta,
manejó el tam-tam,
y construyó una rueda
con un antiguo diu.
Cuando lo más sencillo

dejó resuelto,
se lanzó de cabeza
por la escarpada senda
al mundanal estruendo.

¡Vaya feto artista y listo,
eso es llegar con currículum!
Esperemos que ese estruendo
sólo sea viento y no una
descarga de mortífera carga.


Cabeza soy

 

Cabeza soy, ya ves,
cabeza aplastada
por los divinos pies
que huelen a chanel.

Fui costalero en Sevilla,
futbolista en Argentina,
filósofo entre los griegos,
dama de corte renacentista.
Fui testa coronada
en tronos y vacadas.
Padecí cefaleas y migrañas
sin importancia.
La guillotina nada pudo hacer por mí.
A menudo estoy llena de serrín.
Tuve piojos en la escuela,
y me atacó la viruela,
pero nunca me senté.
Cabeza soy, no cabezo,
pues no dispongo de percha
en donde colgarme un sexo.

En la cabeza nací
y al mesarla la perdí,
con lo cual ni pies
ni cabeza tengo;
acabó mi cuerpo
desgastado por el sexo
y a estas alturas no sé
dónde encontraré
mi entendimiento
"ni en qué lugar
ni en qué calleja"
hallaré una pareja.


¡Qué cabeza la mía!

 

Como nadie se interesa
por mi cabeza
he decidido
cambiar la pieza.
Ahora luzco una cereza
coloreada
muy bien adaptada.
Lo sé todo de huertos,
bosques y prados;
no me pidáis pensamientos

más elevados.

Incluso con cabeza vegetal
tu pensamiento es sin igual…
consigues que sonrían
todas tus fans amigas.


Un parto anunciado

 

Se frotaba con arrebato
en todas las esquinas del armario.
Se agitaba entusiasmada
rozándose contra la almohada.
Amaba con pasión devoradora
el tubo de la aspiradora.
Cepillaba con fuerza y sin recato
rodillas, piernas y zapatos.
Realizaba sus gestos preferidos
con amigos y con desconocidos.
Y era su especialidad
trajinarse los cojines sin piedad.
Hoy la perra ha parido a la hora de maitines
dos hermosísimos cojines.

Al menos a los cojines
no los tiene tu perra
que sacar a pasear,
es muy lista ella.
Es lo malo que tiene
adoptar: tienes que
vivir con los hábitos
del adoptado en tu
mismo habitáculo.


Lamentable pérdida

 

Dejé mi libertad colgada de una percha
al entrar en tu casa
y ya no está.
Tú o mis locuras la quitaron de ahí,
¿dónde se halla?
Debajo de la cama,
en el jardín,
por todas partes busco
siguiendo tus órdenes estrictas.
Y cuanto más insisto,
más extraño los días
en los que fui libre
y sin compromiso.

No concibo el amor
sin libertad. Si para
tener pareja hay que
perderla, prefiero la
soltería que da más
lozanía. Mustias
esposas no os dejéis
engañar por un amor
que os quita tiempo
y vida a cambio de
un compromiso en
el que, siempre, hay
que pedir permiso.


Dios león

 

¿Leerá Dios todos los blogs?

Además de ser el que todo lo ve,

¿será el que todo lo lee?

Yo con esa idea escribo.

Porque, si no es Dios,

¿quién leerá

tanta palabra

lanzada al vacío

cibernético?

Los lee otra soñadora como tú.


Pánico en el zoo

En el zoo se ha colado
un político chalado
que quiere formar partido
con los monos y otros bichos.
Un mitín ha organizado
para explicar su programa
y se ha puesto tan pesado
que los monos se han marchado
hacia el fondo de sus jaulas;
los reptiles del acuario
están rezando el rosario:
piden que se vaya pronto
ese tonto;
solo queda una tortuga
que no se ha dado a la fuga,
una tortuga muy sorda
y ciega de nacimiento.
Qué tormento,
el político se empeña
en explicar sus teorías
a las cebras y a las llamas,
a los zorros y a las cabras,
a iguanas y lagartijas.
Una osa en su guarida
se ha dormido ya aburrida
y una oveja que es muy vieja
ha balado una sentencia.
Al fin a nadie del zoo
ha logrado conquistar,
que aquellos irracionales
no se dejan deslumbrar.

 

Esta imagen
no me inspira
me abomina.
No obstante,
la comento
para darnos
un contento.
Rechazamos
a los políticos
que van de listos,
me uno a estos
habitantes del zoo
y me pregunto yo:
¿qué habrán hecho
estos animales
para estar en jaulas
y sigue suelto
tanto maula?,
¿por qué no se encierran
aquellos que piensan
que ellos sí piensan?


Los amantes nunca vienen solos

 

Hay amantes que llegan con arrugas
y mientras los planchas
se te va la vida.

Algunos llegan con perros jóvenes
que inundan de pelos el sofá
y se hacen pis en los balcones.

Hay amantes con brotes tiernos en sus ramas
que se acostumbran
a llamarte madre.

Otros tienen uno o dos progenitores en el pecho,
cual joya antigua,
tan valiosa como inoportuna.

Los hay que llegan con bocadillos, como de paso
y se instalan provisionalmente
en la azotea.

Y hay también amantes que se vienen con todo:
parientes, dolencias, dudas,…
y no se van de ningún modo.


Mis frases más líricas

en asuntos amorosos

están impregnadas de un tono
sarcástico y jocoso que es
lo que en este momento me llena.
No sé qué es lo que me ha liberado
más, si escribirlo o compartirlo,
lo que te puedo decir, morena,

es que me siento mejor.


 

 

 

 

 

 

 


 ÍNDICE

Explicación de las autoras.. 7

PRÓLOGO.. 8

COSAS NUESTRAS.. 11

Fragilidad. 13

Noche de Sol 14

Luna llena en Madrid. 15

Noche estrellada. 16

¿Será la edad?*. 17

Una telaraña. 18

Y no siento frío. 19

Soledad. 20

Si vives todavía…... 21

Ión enamorado. 22

La mecedora. 23

Estoy aquí 24

La lengua materna. 25

La vida en danza. 26

Y las cinco de la tarde eran. 27

¡Felicidad! 28

Pequeño príncipe. 29

Tú I. 30

La segadora de historias. 31

Poeta abandonada. 32

La soledad del artista adelantado a su época. 33

Recuperación de la materia. 34

Paisaje familiar. 35

Otras luces. 36

¿Un amor?. 37

Blanca rosa, rosa roja. 39

A Benedetti y a otros/as que no conocemos. 40

Mi pueblo. 41

Espejo. 42

Éxtasis de piedra. 43

Economía de la felicidad. 44

Pegaso. 45

Una sibila. 46

Los amantes nunca vienen solos. 47

La necesidad y el deseo. 48

Vivir en dos ciudades. 49

Seis metros cuadrados. 50

Principio de Alzheimer. 51

Desátame la risa. 52

Animales inmortales. 53

Tú II. 54

Resplandor. 55

Filopoefia. 56

Tú III. 57

Tú IV.. 58

¿Libertad?. 59

Noche iluminada. 60

Tú V.. 61

Tardes de luna. 62

Las alas de Baudelaire. 63

Mar de ilusiones. 64

Rupturas. 65

Añoranza. 67

Ropa con luna. 68

Nana para no despertar. 69

DE LO SOCIAL.. 71

Mi Madrid. 72

Salvemos a los pobres. 73

La naturaleza en llamas. 74

Día de reflexión. 75

¿Y tú a quién vas a votar, a papá o a mamá?. 77

Los reyes de la selva. 78

Destino es dolor. 79

A unos sentímetros de distancia. 80

Lágrimas. 81

Baile. 82

Menos crisis. 83

Reclamo a telefónica y a otras “malas compañías”. 84

Mientras limpiaba el frigorífico. 86

¡Felicidades! 87

Gente silenciada. 88

Por las calles. 90

DEL ARTE.. 91

La pulchra leonina. 92

Penélope de E A Bourdelle. 93

Naturaleza muerta con mujer dormida (Matisse) 94

Magnífico Sorolla (Paseo al borde del mar) 95

Cárcel de convenciones(Giorgione o Tiziano) 96

Danza (Matisse) 97

A quienes no cuentan (Millet) 98

Vincent Van Gogh. 99

Mary Casatt (Niñas jugando en la playa) 100

Sol ardiente de junio (F Leighton) 101

FEMINISMOS.. 102

Mujeres mal pagadas. 103

Judit se venga de Holofernes. 104

Adivina quién es el científico y quién el hombre. 105

Mujeres amigas. 106

Las mujeres y el sexo. 107

Casadas acosadas. 108

Libertad. 109

¿Feminismos?. 110

Mujeres. 111

Los Almodóvar y las mujeres. 112

La sacra dictadura. 113

Manifestación. 115

Sobre las mujeres y la “heroicidad”. 116

DIVERTIMENTOS.. 117

Autorretrato con sombrero. 118

San Blas, patrón de mi pueblo natal 119

La dictadura del paletariado. 120

¡Ay qué corte! 121

Brujitas modernas. 122

Antes morir que ser conejo. 123

Juego de naipes. 124

Números. 125

361163. 125

Ni perro, ni gato, ni cucaracha. 126

El arca de Noé. 127

No le busques tres pies. 128

Leonas enamoradas. 129

La esfinge. 130

El arte de nacer. 131

Cabeza soy. 132

¡Qué cabeza la mía! 133

Un parto anunciado. 134

Lamentable pérdida. 135

Dios león. 136

Pánico en el zoo. 137

ÍNDICE.. 139

 

 

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