La necesidad y los sueños
Mercedes Merino Verdugo
A ti, en agradecimiento
por el regalo de tus horas
y el tándem
que ha
quedado en mi memoria.
Las madres
Fue en la
plaza de
Tirso...
acabamos
hablando
de nuestras
madres
tú y
yo.
El resto
había
desaparecido.
Latidos
Aquel día fue un
instante
de emoción
controlada
corría tan veloz
mi corazón
junto a tu pecho
que sentí derretirse
mi alma
convulsionada
por el deseo.
Confluencia de
calles
De tu auto se
empañaron
los cristales y
quedamos
al resguardo de
posibles
miradas tras ese
vaho
que produce el
aliento
en el gozo de
tus besos.
El abrazo
Ha sido como
una purificación
del espíritu
llegar a ti tan
serena, en
esta amalgama
de tráfico que
no ayuda en nada
al abrazo.
Y con el
cabello
erizado…,
¡eres el ser
más hermoso
que en mi vida
se ha cruzado!
En la tarde eran
dos
Las cinco de la
tarde eran
y no hubo muerte
sino amor.
Rodeada por tus brazos
me habló el
murmullo del viento
las olas que
golpean las rocas
la brisa en
silencio sonoro
el deseo
manifiesto.
Aunque muera
permanecerás en
mi corazón.
Deseo en un solo
sentido
Hoy la luna era
un susurro
he escuchado la llamada
de esa cadena
que me arrastra.
Salí corriendo a
abrazarte sin prisas,
llegué sin
aliento a tu presencia,
me recibiste
remolona, como sin ganas,
comprobada mi
entrega ya no intereso.
Siento la puerta
en mis narices,
atrás veo un
vuelo de perdices.
¡Añorada utopía,
impensable rutina!
Miradas
desviadas,
conversaciones
apretadas,
intercambios
rápidos…
Es tanto el
deseo
y tan poco el tiempo
que verte y no
verte
me mantiene en suspenso.
¡Así quiero
vivir
por si vienes a
mí!
Momentos
Compartíamos la
carne
al comenzar la
tarde,
alguien se
acercó
a la mesa:
comimos tres.
Te escuchaba
alegre
mientras
hablabas.
Sonreías feliz,
yo estaba por
ti.
Te quedaste,
me marché.
Los cromos
entregados
llegaron
impregnados
con tu aroma
me recordaron
tu piel,
la dicha de
ayer.
Azul
He mirado tantas
veces
esa tenue línea
azul
en tu piel…
cada vez que te
veo
compruebo que
sigue ahí,
es como
corroborar
que tú y yo
continuamos
aquí,
un escalofrío
intenso recorre
mis entrañas.
Brisa
Cuando llamas
el sol es brisa
antes del alba,
si te veo
brota el agua
en el desierto.
Cuando te
acercas
presiento
acariciar
la primavera,
si me miras
sigo atenta
para que me
digas.
Me ilusiono con
el amor
para apaciguar
el dolor
que me causa la
injusticia.
Entraste por la
ventana
Me despierto al
alba
y encuentro a
alguien
que se ha colado
en casa.
Llegas con
tantas noticias
que nos
sonreímos juntas
al contar las albricias.
Ha sido el mejor
regalo
de reyes desde
aquellas
noches en blanco
cuando esperaba
con
ilusión lo que
me dejaban
en los zapatos.
No sé a qué hora
llegaste,
la emoción
había parado el
reloj.
Después el
tiempo
nos abandonó
y se convirtió
en instante
lo que fue una
tarde.
Varios instantes
de encuentros fugaces,
sonrisas
cómplices, miradas furtivas,
frases como
besos pero sin labios.
Al unísono las
dos.
Siete días de
abril trabajando sin parar
otros escenarios
te esperan
aquí y en otro
lugar y, mientras llega
el día de verte,
yo deambulo por la ciudad
porque tú
siempre me encuentras.
El mar a lo
lejos
Llegaste en un
atardecer
y vibró cada
poro de mi ser.
Galopé a lomos
del viento
por praderas
inmensas
en un mar de
deseos.
Subí a los
cielos
y conocí el
infierno
en instantes
efímeros
y a la vez
eternos.
Fuera del tiempo
Nos encontramos en
un frío invierno
y se abrazaron
los huesos.
Momentos
inolvidables
en ríos de tinta
que me unieron a
ti más allá
de lo que tú
puedas sentir,
más allá de lo
que yo pueda esperar.
Venus celeste
Mi ilusión se
presenta
vestida de azul.
Me abres la
puerta
un mar de
esperanzas
despiertas.
Se oye una
música
que serena el
alma
ayuda a la concentración
en las tareas
diarias.
Me sonríes
complacida,
te devuelvo otra
sonrisa.
Muros que se
abren
me acogen alegres
me convierten en
transeúnte
de tarde en
tarde.
Luz en fuga
¿La luz se ha
colado
por la ventana?
¿Ha entrado por
la puerta
apenas
entreabierta?
Y si llegas…,
¿por qué te vas?
Le pregunto
a un caballito
blanco
de infancias y
pasados.
Más añoranza
En una mañana
radiante
apareces vestida
de blanco.
Sin embargo
una tristeza
profunda
me sobrecoge al instante.
Recuerdos:
cuando viajaba
de niña miraba
las nubes
y jugaba con
ellas,
se transformaban
en mil figuras
diferentes con
las que soñaba.
Hoy, la ilusión
de entonces
ha bajado a mi
morada
me he dado cuenta
que se sitúa muy
lejos,
como aquella de
la infancia
ahora es mi
añoranza.
La realidad y un
sueño
Ayer me despertó
tu llamada del
sueño.
Llegas radiante
con la
indumentaria
del teatro,
la de aquella
tarde.
Te miro y
observo
tus gestos
tan conocidos,
tan tiernos.
Sonreímos, dialogamos
y adivino tu
mirada
a pesar de
esconderla
tras unas gafas
negras.
Hoy oigo tu voz.
Mi corazón ya no
está alerta,
sólo sabe de
esperas.
Tiempo de
descanso
Te busco y no te
encuentro
no me respondes
cuando te añoro.
Te llevo en mi
corazón
te arrullo y te
siento aunque no te veo.
Es un continuo
el diálogo contigo.
Y cual si fuera
lo acordado
sin haberlo
pactado luego apareces
si es que te
viene bien y quieres.
Parece que torna
el color
ha vuelto el
verde
y con él sus tonalidades
diferentes.
Es como escuchar
música
en mis
solitarios paseos
se me sale el
corazón
del pecho cuando
te pienso.
Das señales de
tiempo en tiempo
miro la hora en
el móvil
para comprobar
que es cierto.
Llegó el color
Algún correo
da otro sentido
a mi vida
cotidiana
con pocas
palabras
me envías
cariño.
Me permito soñar
con una cometa
instalarla
a todas horas
frente a tu
puerta
para que te vea
pasar
cuando sales y
entras.
Atardecer
Surgen las
limitaciones
cuando menos lo
espero
desapareces.
Son pocas las
ilusiones
que proporciona
la vida.
Si no fuera
por esas
hermosas obras
en las que me
siento inmersa
o tu sublime
correo
que me mantiene
alerta,
me dormiría apenada.
Un oasis al
anochecer
Hoy te encuentro
relajada
en cuadriláteros
de agua,
baldosas entre
verdes
mis ojos gozosos
de verte.
Se apaga el día
en un jardín
ardiente.
Contraste de agua
azul
verde en el césped.
Te acercas hasta
una silla,
de nuevo el azul
se cobija en el
verde.
La memoria
aflora
recuerdos y
perspectivas
de una tarde
sumergida,
instantes
fugaces
de un ayer que
no vuelve.
El azul me
envuelve
en recuerdos
que se hacen
presentes.
Puede ser
azulón,
azulado o
azulino,
otras veces
añil,
turquesa,
cobalto o índigo.
El del mar, el
del cielo,
el de tu
chaqueta
el de tu
pañuelo.
Estos días el
azul
llega por
doquier
y ya no sé qué
hacer.
¿Qué no haría
por ti? Estoy en la biblioteca
esperando revistas
y libros
todo me resulta
fuera de lugar:
la luz que entra
a través de los cristales,
el silencio de
los pupitres iluminados.
Me levanto, me
sonríe el ordenador,
ha llegado una
misiva y me reclamas.
El móvil
Un día, en pleno
enamoramiento,
me pareció
perder el móvil y casi sucumbo.
Ahora lo dejo
olvidado, no lo echo de menos.
No sé si partirás
o te abandonaré,
presiento que
nuestra separación
marcará un antes
y un después.
Me acuerdo de
aquel domingo
que se me quedó
el móvil en tu coche,
entonces te
alegrabas de volver a verme.
A ti se te
olvidó una vez el reloj.
Recuerdo de
relojes
Las esquinas
cómplices
de esta ciudad
de un sueño
nos citan
a horas
sin tiempo.
Castaño, pardo,
cobrizo
Ha llegado el
otoño y los tonos marrones
salen al
encuentro.
Se mezclan los
recuerdos
y los sabores,
añoranza de
deseos antes satisfechos.
Te echo de
menos,
te echo de menos
y no te vas
de mi cabeza.
Me gustaría
estar
a tu lado,
ayudarte
en lo que
pudiera para hacer tu vida
más placentera.
¿Vendrás ahora?
Apareces a toda
velocidad.
Llegas, me besas
y te marchas.
Dices unas
frases
de cortesía, siento
cercanía.
Pocas palabras
bastan
cuando la
comunicación
es fluida.
Se amontonan
hojas
en vísperas de
entrega.
Otro nuevo
instante
para seguir en
la vida.
Suena Bacarisse
En la sala del
teatro me acariciaste la mano
la entrelazaste
a la mía,
pensé que habría
otra representación.
Ahora te siento
lejos
sé lo que es la añoranza.
El fondo musical
me ha transportado
a aquel
espectáculo de un verano contigo,
el embrujo de
las notas ha tocado cual dardo
mi sensible
corazón.
Fue tal el bálsamo
que no siento la
herida.
Lluvia serena
Nubes en el
cielo lluvia serena,
vamos al coche,
me invitas a entrar,
me abres la
puerta con esa manera tuya
tan tierna,
incluso cuando no estabas por mí.
Dejamos el
pueblo, el auto nos acerca,
me resulta fugaz
el viaje de vuelta a la ciudad.
Silencio en la
noche
Me ha
sorprendido el blanco
con las nubes de
la tarde,
ha sido como un
relámpago
que anunciara
tormenta interior.
Las hojas
resbalan al pisarlas,
alumbra la luz
de otra estrella,
el pasado
confunde el presente
en momentos de
emoción.
Me has
sobrecogido en calma.
Luna llena en
Madrid
Caen unas gotas
de lluvia,
la noche está
clara
porque la
alumbra la luna.
En este barrio
señorial
los edificios se
elevan
con aires de
grandeza.
Es un placer
pasear
disfrutar con su
belleza
encontrar tantas
historias
en las placas
que cuelgan
junto a sus
puertas.
Este barrio de
mis amores
me acoge en
pequeños jardines.
Atardecer
lluvioso,
charcos en los
zapatos,
cristales, lágrimas
en los ojos.
Caminante del
pasado,
la de la mano en
mi bolsillo, sigues conmigo.
Es tal la
tristeza
de tu mirada
se me saltan
las lágrimas.
En este momento
me gustaría
estrecharte
en mis brazos
queda
un guiño
cómplice
y un mirar
cabizbajo.
Encuentros en la
red
Largas horas
interrumpidas
por fugaces
momentos.
Silencios
interminables
con un punto
de calor.
Paisajes helados
y leves
instantes.
En tu rostro
los ojos
luminosos
ponen una nota
de serenidad
interior…
y me miras,
nos miramos.
Dichosos
encuentros
allá en el
pueblo.
Me recogías
a tu paso por mi
barrio,
era un viaje
sin necesidad de
equipaje.
Contigo todo es
correr.
Pasamos unas horas
juntas
visitamos aquel
pueblo,
en la casa
nevada
nos besamos.
La puerta se cierra
y quedo justo
al lado de tu
piel.
Te acercas
para saludarme
siento el calor
de tu mirada.
Sonríes
y me comunicas
las últimas
noticias.
Me alegro tanto
que debes notar
mi entusiasmo,
yo siempre por
ti.
Estamos juntas
labios que besan ojos que
miran
bocas que
susurran manos que acarician.
La Luna llena
Oigo una voz a
mi espalda
de pronto me
saludas.
Una luna
radiante nos acoge
gozamos bajo el
cielo
en un ir y venir
de luces.
Algunos tonos
rosas
cubren parte de
tu cuerpo.
Las nubes te
envuelven
te desentiendes,
miras hacia otro
lado
como
disimulando.
Han brillado
dos estrellas en
un ir
y venir de
sorpresas.
¡Se ilumina la noche!
Momentos
Me siento a tu
lado
rosas en tu
cuerpo
intercambiamos
los papeles
puntitos de
pasión
cerca del tacón.
Te miro
me dejas sin
aliento
y me sobrepongo
para no
confundir tu ego.
Y llegaste,
menos
mal que te esperaba.
No fue ardiente
la ausencia
ni fogoso el
encuentro
había pasado
tanto tiempo
que nos fundimos
en un tierno abrazo.
Te sueño en mis
sueños
Apareces en un
sueño
como brumas en
el alba…
la niña me
cuenta
tu vida, tus
juegos,
tus idas y
venidas.
Yo, absorta
en un mundo
que no es mío,
la escucho
callada
mientras me
habla.
Nos cruzamos
Apareciste en el
momento oportuno
me iba y
llegaste.
¡Qué hermosa
coincidencia
poder sentirte
tan cerca!
Siempre con
prisas,
son escasos
segundos
los que disfruto
de tu rostro.
Después camino
hasta casa
casi turbada,
embaucada.
¿Cuánto tiempo
pasará
sin volver a
encontrarnos?
Sonríes y miras
yo te comprendo,
entre palabra y
palabra
siento cómo te
siento.
¡Quién te
volviera a sentir!
Cruzar
precipicios
escalar montañas
llegar hasta las
estrellas
para poder
tocarlas.
Sentir que puedo
con todo, que
una fuerza
especial me
ayuda.
Esa magia me
transforma
me hace sonreír
o ausentarme
a cualquier
hora.
Pierdo el
sentido del ridículo
la realidad
desaparece
me encuentro en la infancia
aunque la vejez
sea incipiente.
Cuando no estás
a mi lado parece
que en cualquier
parte te veo.
El sol es más
sol que nunca
se presenta más bella la luna.
La música me
envuelve
las flores me
recuerdan tus colores
mi alrededor lo
veo con ojos diferentes.
¡El gris en arco iris se torna!
Fechas señaladas.
Hoy, hace años,
cenábamos
en un pequeño
restaurante
tus tiernos ojos
me miraban de
manera diferente.
No sé qué nos
dijimos
ni qué comimos,
todas las
energías estaban
puestas en el
momento siguiente.
Luego, un sonido
de mensaje
me despertó a la
realidad
en ese instante
intuí
la futilidad de
los gestos,
de las palabras
vacías.
Salgo a tu
encuentro
Transito las
calles mirando
a lo lejos por
si te veo aparecer.
Aquella imagen que
en otro tiempo
me regalabas se
esconde en la distancia
la siento a intervalos frágiles.
Si alguna vez se
han rozado
involuntariamente
nuestras manos
cuando soy
consciente,
me doy cuenta
que de tanto perderte
el contacto con
tu piel me parece inocente.
Tardes de
invierno
La tarde
languidece
la noche se
presenta
con las calles
casi desiertas.
En otro tiempo
volvía
de un hospital
me llamaste para
vernos.
Algún día estaré
lejos y recordaré
estos lugares
en ellos pasé instantes
inolvidables.
Me encontraba
entre un grupo
de mujeres, me
dirigiste unas frases
que todavía dan
vueltas
en mi cabeza.
La de veces que
te había
visto y hasta
ese momento
no me había dado
cuenta de que existieras.
En plena luna
Paseo sin rumbo
fijo
por itinerarios
del olvido,
la luna me
guarda
una sorpresa
la escena se
precipita
en la misma
acera de aquella noche
tan primaveral,
me regalas
unas palabras.
Dos caminan.
Nostalgia
En los inicios
hubo un faro.
Componíamos
notas mágicas
entre risas y
miradas.
Los intervalos
eran largos
subíamos a la
montaña
a una casa de
colores
para
desmontarla.
Aquellos viajes
en coche
nos acercaron.
En esta
fotografía puedo ver el agua
semejante al
momento
en el que vivo.
Hay un faro
solitario que
no sabe lo que
aguarda.
No habían sonado
las doce
En mis paseos,
ensimismada,
me paré junto a
la acera
para cruzar y
volver a casa,
ocurrió algo
mágico,
aparecieron las
luces
luminosas de la
carrocería roja.
Al mismo tiempo
te veo y me haces
señas,
no podía salir
de mi asombro,
creí caer de
bruces contra el suelo.
Paras allí cerca,
me invitas
a entrar, me
cuentas tus logros.
Unos quince
minutos contigo
todo se
transforma.
¡Qué dicha!
Blanco al
atardecer
Algunas veces el
vacío me espera
las ideas están
de vacaciones
el camino por
andar
lo acompaña un
suspiro
y no me permito volver
atrás.
Sigo con paso
lento
rodeada de
frases que no llegan.
No te vas de mi
pensamiento
escribo algunos
versos para recordarte,
la última vez
que nos vimos fue un suspiro
pasas a toda
velocidad y me quedo sin fuerzas
me cuesta
continuar en la vida con alegría.
Semanas sin
verte, meses de espera
así transcurren
mis días lo quiera o no.
La necesidad y
el deseo
Voy al cine para
escuchar música
veo la gran
puesta en escena
del don Giovanni en Venecia.
La ciudad de las
máscaras
le va bien a
este drama.
En silencio
presencio
los enredos
donjuanescos,
algunos
existencialistas jugaron
a los
contingentes y necesarios.
¿Si el sujeto se
enardece
el resto termina
en contingente?
El filtro del
feminismo
en las lides de
amante amado
nos muestra con
precisión
quién es cada
quién
en este mundo
patriarcal.
¿Y no será que a
quien no
le sale bien
amar acaba
siendo un don
Juan?
Alguna vez fui
don Juan
y acabé
frustrada, casi escaldada.
Sin luna
En esas noches de sombras,
cuando no hay luna,
imagino la luz de tu alcoba
y me duermo en un
ángulo de tus sueños.
Dorada luz
otoñal
En un instante
plácido
de la tarde,
la luz invade la
estancia
a través de la
ventana
y permite la
lectura
del libro en tu
mano.
Desde otro
ángulo…
te pienso de vez
en cuando
siento en un
arrebato
las vivencias de
entonces.
Lo más bello
sigue igual.
Mañana con luna
Años atrás
temblaba
al bajar por la
cuesta
que me conducía
a tu puerta.
Hoy camino
alegre,
divertida…
me embarga
la dicha.
Conseguí superar
la urgente
necesidad
de sentir tu
presencia.
Mientras espero
que decidas
si voy o me
quedo
escribo
poemillas
así entretengo
las horas.
No es mala
decisión.
Hoy eres mi
recuerdo
Ha llegado el
momento de recordar el puente,
ver coches pasar
y no pararme a mirar.
Tantas horas
pendiente de tu visita,
de tu presencia,
de tu mirada tierna.
Los días tienen
sentido por sí mismos.
Tu abrazo me
envolvió durante años
lo mejor que me
regaló la vida.
Has pasado a ser
mi añoranza.
Te encuentra el
olfato
Algunas veces me
llega
tu aroma
en una hoja, al
abrir
un mueble…
acerco la nariz
al objeto
buscándote
en el recuerdo
y se derrama una
lágrima
por un cajón
de mi corazón.
Te encontré
en los papeles
del plástico,
en la puerta de
un armario.
Por un día te
arrebató
una fotografía.
No pudo ser,
pero te llevo
grabada a fuego
y llegas sin
querer.
Coches en la
noche
Las luces
encendidas
de los coches
anuncian la
llegada
del anochecer.
Blancas por
delante,
rojas por detrás
y el día se nos
va.
Me acerco
pensativa
por lugares del
pasado
el susurro de
los sueños
me acompaña.
¡Qué lejos queda
aquel tiempo
y qué cerca te
siento!
Noche de luna,
noche inmensa
sin tu
presencia. Noche triste
si no sé de ti.
¿Cuántos días
añorándote?
Estoy sin ti y
no me duermo.
Imploro al sueño
y no me duermo.
Siento que estás
lejos y no me duermo.
Madrid en Agosto
Siento tan
triste
a Madrid sin ti.
Te busco en el
pasado
más cercano
te encuentras lejos.
Cada porción
de la ciudad me
resulta
agria si tú no
estás.
Me transformaría
en la silla de
tu cocina
en el sillón de
tu despacho
o en la almohada
de tu cama.
Si por ti fuera
elegida
te daría mi
tiempo de por vida.
Fuentes en
blanco y negro
Encuentro un
Madrid desolado,
la ciudad no
vive sin ti.
Una fina capa de
hielo
ha cubierto los
monumentos.
Las flores no
responden al sol.
El reloj se ha
parado
en la hora en la
que nos miramos…
cada porción de
la ciudad
amarga cuando tú
no estás.
Noche de
estrellas
¡Hacía tiempo
que no veía
tantas estrellas!
debajo de esa
inmensa
capa celestial
moteada de
blanco plateado
he sentido que
no estaba sola,
tenemos algo en
común,
nos acoge el
firmamento.
Lágrimas de
lluvia
Gotas de lluvia
cubren mis
vestidos
y no siento
frío.
La distancia
en espacio y
tiempo
es tanta que me
tiene
anestesiada.
Me llega el
sufrimiento
de los otros y
me atormenta.
Esta tarde
pasearé
bajo la luna
creciente.
¿Estará el cielo
iluminado?
¿Tendré señales
de vida?,
¿cesarán las
lágrimas de lluvia?
Hoy se
ensombrecen las esquinas.
Con tu mano en
mi bolsillo
Al escuchar la
puerta del vecino
se mastica el
silencio
y algunos
sonidos de mis días
se hacen
patentes.
Salgo a pasear
para dejar
atrás el
recogimiento
en el que vivo,
camino por la
ciudad
a paso lento
buscando los
instantes
en los que
estuve contigo.
Apareces junto a
un árbol,
en una plaza o
en la acera
con tu mano en
mi bolsillo.
Me conmuevo al
comprobar
lo mucho que te
quiero.
Tu mirada
Tras un color
que sube y baja
no encuentro tu
mirada,
te has escondido
en la muralla
de una tarde que
se apaga.
Y vuelvo
corriendo al alba
antes de que se
derrita la escarcha
por si una
huella me dejaras
allí donde pasaras.
Con su carita de
plata
la luna me llama
y llama
yo salgo a
buscarte
en la noche y de
mañana.
Algunas veces
el tiempo se
detiene
espero una
llamada
que no suena
aguardo en una
esquina
y no llegas.
Otras veces
te vas de mis
manos
como si te
hubieran
robado
en una
conversación
agradable
mirando un
paisaje
en aquella cita
que pasó tan deprisa.
Un dueto
Me pareció
escuchar
el sonido de una
guitarra
y vibró de
emoción el arpa.
Cada noche
interpretaba las canciones
más bellas que
conocía,
algunas veces me
acompañaste.
Un día me sentí
sola, olvidada,
pasé unos años
de melancolía,
de buscar por
todas partes
de no
encontrarte.
Viví noches
frías y desoladas,
mas los cálidos
acordes
de gratos
recuerdos
me
proporcionaron el acompañamiento
suficiente para
tocar
un solo tan
allegro que sonaba a dueto.
La lluvia en el recuerdo
Está llorando el
cielo,
las lágrimas de
las nubes
han cubierto las
aceras,
montones de
hojas caídas
tropiezan con mis
zapatos.
Una anciana dibuja una danza
peligrosa y
contenida para no caer
al suelo, por
esta vez sale ilesa.
Después sigue
caminando
con más cuidado
e introduce
una mano en el
bolsillo mientras
la otra la deja
morir de frío
porque teme
perder el equilibrio.
¡Y recuerda aquellas
manos en el bolsillo!
Llega un nuevo
año sin estrenar
con los días
cortos y las noches largas,
quizás quedemos
algunas veces
como en el dos
mil once, dos mil diez,
dos mil nueve,
dos mil ocho, dos mil siete…
transitaré las
calles mirando a lo lejos
por si viera
aparecer tu sombra.
Aquella imagen
de ti que en otro tiempo
me regalaste se
esconde en la distancia
y la siento a
intervalos frágiles
como si fuera un
soplo de viento.
Volverán a enero
los calendarios
seguiré
esperando por si se te ocurriera
quedar como
aquellos años.
Otra vez Enero
Buscaré tu
sonrisa
en las tardes
pálidas
en los jueves de invierno
por si llegaras
al alba.
Quizá, en uno de
los doce meses,
deje de sentir
la escarcha
y en una noche
serena
hablen nuestras
miradas.
En las nubes
Un día me
enamoré
soñé con un nido
en el que vivíamos
juntas.
Una década
después
sentí eso que
llamamos
amor, entonces
pensé
que nunca más
estaría
sola, aunque
volara
por las nubes
sin rumbo fijo.
Se ha parado el
reloj
Un mantón blanco
es señal de
ausencia,
el reloj marca
las horas
con las agujas
quietas.
Los días de la
semana
no presentan
diferencias,
las noches se
bloquean,
los días no
llegan
y las manecillas
impasibles,
impertérritas
marcan las diez
y diez,
otra vez en
espera.
Cielo con nubes,
señal a lo
lejos,
se acerca el
invierno.
Tú, en el
recuerdo,
yo, en sueño
eterno.
Señales a lo
lejos
en día lluvioso.
El viento me
trae
recuerdos de una
cajita
preparada con
esmero.
Qué poco duró la
dicha
para quedar un
rato
robado al
tiempo.
¡Mi añoranza,
cómo te echo de
menos!
Se han traspapelado
los encuentros,
ya no busco
contacto
entre tinieblas.
Una serena luz
alumbra desde
dentro
regalándome
instantes
de sosiego.
Me pregunto
dónde me dirijo
si ya no
encuentro un punto fijo
en este
laberinto tan complicado.
Me he enredado
con los versos
he perdido el
hilo del regreso.
Voy a tratar de buscar a Ariadna
me ayudará a
salir del drama.
Compongamos
versos
que formen
grandes escalas
de ritmos
métricos,
nos acerquen a
las estrellas
nos conduzcan al cielo.
Y si la dama de
nuestros sueños
no nos quiere
a pesar de tanto
empeño,
sigamos
escribiendo.
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