martes, 19 de noviembre de 2024

LA NECESIDAD Y LOS SUEÑOS


 

 

 

 

La necesidad y los sueños 

Mercedes Merino Verdugo          

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                                A ti, en agradecimiento

                                                                                por el regalo de tus horas y el tándem

                                                                                que ha quedado en mi memoria.                                                                                                                                                                                                    

 

                                             

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las madres

 

Fue en la
plaza de
Tirso...
acabamos hablando
de nuestras madres
tú y yo.
El resto había
desaparecido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Latidos

 

Aquel día fue un instante

de emoción controlada

corría tan veloz

mi corazón

junto a tu pecho

que sentí derretirse mi alma

convulsionada por el deseo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Confluencia de calles

 

De tu auto se empañaron

los cristales y quedamos

al resguardo de posibles

miradas tras ese vaho

que produce el aliento

en el gozo de tus besos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El abrazo

 

Ha sido como

una purificación

del espíritu

llegar a ti tan

serena, en

esta amalgama

de tráfico que

no ayuda en nada

al abrazo.

Y con el

cabello

erizado…,

¡eres el ser

más hermoso

que en mi vida

se ha cruzado!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la tarde eran dos

 

Las cinco de la tarde eran

y no hubo muerte sino amor.

Rodeada por tus brazos

me habló el murmullo del viento

las olas que golpean las rocas

la brisa en silencio sonoro

el deseo manifiesto.

Aunque muera

permanecerás en mi corazón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Deseo en un solo sentido

 

Hoy la luna era un susurro

 he escuchado la llamada

de esa cadena que me arrastra.

Salí corriendo a abrazarte sin prisas,

llegué sin aliento a tu presencia,

me recibiste remolona, como sin ganas,

comprobada mi entrega ya no intereso.

Siento la puerta en mis narices,

atrás veo un vuelo de perdices.

¡Añorada utopía, impensable rutina!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Miradas desviadas,

conversaciones apretadas,

intercambios rápidos…

Es tanto el deseo

 y tan poco el tiempo

que verte y no verte

me mantiene en suspenso.

¡Así quiero vivir

por si vienes a mí!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Momentos

 

Compartíamos la carne

al comenzar la tarde,

alguien se acercó

a la mesa:

comimos tres.

Te escuchaba alegre

mientras hablabas.

Sonreías feliz,

yo estaba por ti.

Te quedaste,

me marché.

Los cromos entregados

llegaron impregnados

con tu aroma

me recordaron

tu piel,

la dicha de ayer.

 

 

 

 

 

 

 

 

Azul

 

He mirado tantas veces

esa tenue línea azul

en tu piel…

cada vez que te veo

compruebo que sigue ahí,

es como corroborar

que tú y yo

continuamos aquí,

un escalofrío

intenso recorre

mis entrañas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Brisa

 

Cuando llamas

el sol es brisa

antes del alba,

si te veo

brota el  agua

en el desierto.

 

Cuando te acercas

presiento acariciar

la primavera,

si me miras

sigo atenta

para que me digas.

 

Me ilusiono con el amor

para apaciguar el dolor

que me causa la injusticia.

 

 

 

 

 

 

 

Entraste por la ventana

 

Me despierto al alba

y encuentro a alguien

que se ha colado en casa.

 

Llegas con tantas noticias

que nos sonreímos juntas

al contar las albricias.

 

Ha sido el mejor regalo

de reyes desde aquellas

noches en blanco

cuando esperaba con

ilusión lo que me dejaban

en los zapatos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No sé a qué hora llegaste,

la emoción

había parado el reloj.

Después el tiempo

nos abandonó

y se convirtió

en instante

lo que fue una tarde.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Varios instantes de encuentros fugaces,

sonrisas cómplices, miradas furtivas,

frases como besos pero sin labios.

Al unísono las dos.

 

Siete días de abril trabajando sin parar

otros escenarios te esperan

aquí y en otro lugar y, mientras llega

el día de verte, yo deambulo por la ciudad

porque tú siempre me encuentras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El mar a lo lejos

 

Llegaste en un atardecer

y vibró cada poro de mi ser.

Galopé a lomos del viento

por praderas inmensas

en un mar de deseos.

Subí a los cielos

y conocí el infierno

en instantes efímeros

y a la vez eternos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuera del tiempo

 

Nos encontramos en un frío invierno

y se abrazaron los huesos.

Momentos inolvidables

en ríos de tinta

que me unieron a ti más allá

de lo que tú puedas sentir,

más allá de lo que yo pueda esperar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Venus celeste

 

Mi ilusión se presenta

vestida de azul.

Me abres la puerta

un mar de esperanzas

 despiertas.

Se oye una música

que serena el alma

 ayuda a la concentración

en las tareas diarias.

Me sonríes complacida,

te devuelvo otra sonrisa.

 

Muros que se abren

 me acogen alegres

me convierten en transeúnte

de tarde en tarde.

 

 

 

 

 

 

 

 

Luz en fuga

 

¿La luz se ha colado

por la ventana?

¿Ha entrado por la puerta

apenas entreabierta?

Y si llegas…,

¿por qué te vas?

Le pregunto

a un caballito blanco

de infancias y pasados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Más añoranza

 

En una mañana radiante

apareces vestida de blanco.

Sin embargo

una tristeza profunda

me sobrecoge al instante.

Recuerdos: cuando viajaba

de niña miraba las nubes

y jugaba con ellas,

se transformaban en mil figuras

diferentes con las que soñaba.

Hoy, la ilusión de entonces

ha bajado a mi morada

 me he dado cuenta

que se sitúa muy lejos,

como aquella de la infancia

ahora es mi añoranza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La realidad y un sueño

 

Ayer me despertó

tu llamada del sueño.

Llegas radiante

con la indumentaria

del teatro,

la de aquella tarde.

Te miro y observo

tus gestos

tan conocidos,

tan tiernos.

Sonreímos, dialogamos

y adivino tu mirada

a pesar de esconderla

tras unas gafas negras.

 

Hoy oigo tu voz.

Mi corazón ya no está alerta,

sólo sabe de esperas.

 

 

 

 

 

 

 

Tiempo de descanso

 

Te busco y no te encuentro

no me respondes cuando te añoro.

Te llevo en mi corazón

te arrullo y te siento aunque no te veo.

Es un continuo el diálogo contigo.

Y cual si fuera lo acordado

sin haberlo pactado luego apareces

si es que te viene bien y quieres.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Parece que torna el color

ha vuelto el verde

y con él sus tonalidades

diferentes.

Es como escuchar música

en mis solitarios paseos

se me sale el corazón

del pecho cuando te pienso.

Das señales de tiempo en tiempo

miro la hora en el móvil

para comprobar que es cierto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llegó el color

 

Algún correo

da otro sentido

a mi vida cotidiana

con pocas palabras

me envías cariño.

 

Me permito soñar

con una cometa

instalarla

a todas horas

frente a tu puerta

para que te vea pasar

cuando sales y entras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Atardecer

 

Surgen las limitaciones

cuando menos lo espero

desapareces.

Son pocas las ilusiones

que proporciona la vida.

Si no fuera

por esas hermosas obras

en las que me siento inmersa

o tu sublime correo

que me mantiene alerta,

me dormiría apenada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un oasis al anochecer

 

Hoy te encuentro relajada

en cuadriláteros de agua,

baldosas entre verdes

mis ojos gozosos de verte.

Se apaga el día

en un jardín ardiente.

Contraste de agua azul

 verde en el césped.

Te acercas hasta una silla,

de nuevo el azul

se cobija en el verde.

La memoria aflora

recuerdos y perspectivas

de una tarde sumergida,

instantes fugaces

de un ayer que no vuelve.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El azul me envuelve

en recuerdos

que se hacen presentes.

Puede ser azulón,

azulado o azulino,

otras veces añil,

turquesa, cobalto o índigo.

El del mar, el del cielo,

el de tu chaqueta

el de tu pañuelo.

Estos días el azul

llega por doquier

y ya no sé qué hacer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué no haría por ti? Estoy en la biblioteca

esperando revistas y libros

todo me resulta fuera de lugar:

la luz que entra a través de los cristales,

el silencio de los pupitres iluminados.

Me levanto, me sonríe el ordenador,

ha llegado una misiva y me reclamas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El móvil

 

Un día, en pleno enamoramiento,

me pareció perder  el móvil y casi sucumbo.

Ahora lo dejo olvidado, no lo echo de menos.

No sé si partirás o te abandonaré,

presiento que nuestra separación

marcará un antes y un después.

Me acuerdo de aquel domingo

que se me quedó el móvil en tu coche,

entonces te alegrabas de volver a verme.

A ti se te olvidó una vez el reloj.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Recuerdo de relojes

 

Las esquinas

cómplices

de esta ciudad

de un sueño

nos citan

a horas

sin tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Castaño, pardo, cobrizo

 

Ha llegado el otoño y los tonos marrones

salen al encuentro.

Se mezclan los recuerdos

y los sabores,

añoranza de deseos antes satisfechos.

Te echo de menos,

te echo de menos y no te vas

de mi cabeza.

Me gustaría estar

a tu lado, ayudarte

en lo que pudiera para hacer tu vida

más placentera.

 ¿Vendrás ahora?

Apareces a toda velocidad.

Llegas, me besas y te marchas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dices unas frases

de cortesía, siento cercanía.

Pocas palabras bastan

cuando la comunicación

es fluida.

Se amontonan hojas

en vísperas de entrega.

Otro nuevo instante

para seguir en la vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Suena Bacarisse

 

En la sala del teatro me acariciaste la mano

la entrelazaste a la mía,

pensé que habría otra representación.

Ahora te siento lejos

 sé lo que es la añoranza.

El fondo musical me ha transportado

a aquel espectáculo de un verano contigo,

el embrujo de las notas ha tocado cual dardo

mi sensible corazón.

 Fue tal el bálsamo

que no siento la herida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lluvia serena

 

Nubes en el cielo  lluvia serena,

vamos al coche, me invitas a entrar,

me abres la puerta con esa manera tuya

tan tierna, incluso cuando no estabas por mí.

Dejamos el pueblo, el auto nos acerca,

me resulta fugaz  el viaje de vuelta a la ciudad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Silencio en la noche

 

Me ha sorprendido el blanco

con las nubes de la tarde,

ha sido como un relámpago

que anunciara tormenta interior.

Las hojas resbalan al pisarlas,

alumbra la luz de otra estrella,

el pasado confunde el presente

en momentos de emoción.

Me has sobrecogido en calma.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Luna llena en Madrid

 

Caen unas gotas de lluvia,

la noche está clara

porque la alumbra la luna.

En este barrio señorial

los edificios se elevan

con aires de grandeza.

Es un placer pasear

disfrutar con su belleza

encontrar tantas historias

en las placas que cuelgan

junto a sus puertas.

Este barrio de mis amores

me acoge en pequeños jardines.

Atardecer lluvioso,

charcos en los zapatos,

cristales, lágrimas en los ojos.

Caminante del pasado,

la de la mano en mi bolsillo, sigues conmigo.

 

 

 

 

 

 

 

Es tal la tristeza

de tu mirada

se me saltan

las lágrimas.

En este momento

me gustaría

estrecharte

en mis brazos

queda

un guiño cómplice

y un mirar cabizbajo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Encuentros en la red

 

Largas horas

interrumpidas

por fugaces

momentos.

Silencios

interminables

con un punto

de calor.

Paisajes helados

y leves instantes.

En tu rostro

los ojos

luminosos

ponen una nota

de serenidad

interior…

y me miras,

nos miramos.

 

 

 

 

 

 

 

Dichosos encuentros

allá en el pueblo.

Me recogías

a tu paso por mi barrio,

era un viaje

sin necesidad de equipaje.

Contigo todo es correr.

Pasamos unas horas juntas

visitamos aquel pueblo,

en la casa nevada

nos besamos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La puerta se cierra

y quedo justo

al lado de tu piel.

Te acercas

para saludarme

siento el calor

de tu mirada.

Sonríes

y me comunicas

las últimas noticias.

Me alegro tanto

que debes notar

mi entusiasmo,

yo siempre por ti.

Estamos juntas

labios que  besan ojos que  miran

bocas que susurran manos que acarician.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Luna llena

 

Oigo una voz a mi espalda

de pronto me saludas.

Una luna radiante nos acoge

gozamos bajo el cielo

en un ir y venir de luces.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunos tonos rosas

cubren parte de tu cuerpo.

Las nubes te envuelven

 te desentiendes,

miras hacia otro lado

como disimulando.

Han brillado

dos estrellas en un ir

y venir de sorpresas.

¡Se ilumina la noche!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Momentos

 

Me siento a tu lado

rosas en tu cuerpo

intercambiamos los papeles

puntitos de pasión

cerca del tacón.

Te miro

me dejas sin aliento

y me sobrepongo

para no confundir tu ego.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y llegaste, menos

mal que te esperaba.

No fue ardiente la ausencia

ni fogoso el encuentro

había pasado tanto tiempo

que nos fundimos

en un tierno abrazo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Te sueño en mis sueños

 

Apareces en un sueño

como brumas en el alba…

la niña me cuenta

tu vida, tus juegos,

tus idas y venidas.

Yo, absorta

en un mundo

que no es mío,

la escucho callada

mientras me habla.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nos cruzamos

 

Apareciste en el momento oportuno

me iba y llegaste.

¡Qué hermosa coincidencia

poder sentirte tan cerca!

Siempre con prisas,

son escasos segundos

los que disfruto de tu rostro.

Después camino hasta casa

casi turbada, embaucada.

¿Cuánto tiempo pasará

sin volver a encontrarnos?

Sonríes y miras

yo te comprendo,

entre palabra y palabra

siento cómo te siento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Quién te volviera a sentir!

 

Cruzar precipicios

escalar montañas

llegar hasta las estrellas

para poder tocarlas.

Sentir que puedo

con todo, que una fuerza

especial me ayuda.

Esa magia me transforma

me hace sonreír o ausentarme

a cualquier hora.

Pierdo el sentido del ridículo

la realidad desaparece

 me encuentro en la infancia

aunque la vejez sea incipiente.

Cuando no estás a mi lado parece

que en cualquier parte te veo.

El sol es más sol que nunca

 se presenta más bella la luna.

La música me envuelve

las flores me recuerdan tus colores

mi alrededor lo veo con ojos diferentes.

 ¡El gris en arco iris se torna!

 

 

 

Fechas señaladas.

Hoy, hace años, cenábamos

en un pequeño restaurante

 tus tiernos ojos

me miraban de manera diferente.

No sé qué nos dijimos

ni qué comimos,

todas las energías estaban

puestas en el momento siguiente.

Luego, un sonido de mensaje

me despertó a la realidad

en ese instante intuí

la futilidad de los gestos,

de las palabras vacías.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Salgo a tu encuentro

 

Transito las calles mirando

a lo lejos por si te veo aparecer.

Aquella imagen que en otro tiempo

me regalabas se esconde en la distancia

 la siento a intervalos frágiles.

Si alguna vez se han rozado

involuntariamente nuestras manos

cuando soy consciente,

me doy cuenta que de tanto perderte

el contacto con tu piel me parece inocente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tardes de invierno

 

La tarde languidece

la noche se presenta

con las calles casi desiertas.

En otro tiempo volvía

de un hospital

me llamaste para vernos.

Algún día estaré lejos y recordaré

estos lugares

en ellos pasé instantes inolvidables.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Me encontraba entre un grupo

de mujeres, me dirigiste unas frases

que todavía dan vueltas

en mi cabeza.

La de veces que te había

visto y hasta ese momento

no me había dado cuenta de que existieras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En plena luna

 

Paseo sin rumbo fijo

por itinerarios del olvido,

la luna me guarda

una sorpresa

la escena se precipita

en la misma acera de aquella noche

tan primaveral,

 me regalas

unas palabras.

Dos caminan.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nostalgia

 

En los inicios hubo un faro.

Componíamos notas mágicas

entre risas y miradas.

Los intervalos eran largos

subíamos a la montaña

a una casa de colores

para desmontarla.

Aquellos viajes en coche

nos acercaron.

En esta fotografía puedo ver el agua

semejante al momento

en el que vivo.

Hay un faro solitario que

no sabe lo que aguarda.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No habían sonado las doce

 

En mis paseos, ensimismada,

me paré junto a la acera

para cruzar y volver a casa,

ocurrió algo mágico,

aparecieron las luces

luminosas de la carrocería roja.

Al mismo tiempo

te veo y me haces señas,

no podía salir de mi asombro,

creí caer de bruces contra el suelo.

Paras allí cerca, me invitas

a entrar, me cuentas tus logros.

Unos quince minutos contigo

todo se transforma.

 ¡Qué dicha!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Blanco al atardecer

 

Algunas veces el vacío me espera

las ideas están de vacaciones

el camino por andar

lo acompaña un suspiro

y no me permito volver atrás.

Sigo con paso lento

rodeada de frases que no llegan.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No te vas de mi pensamiento

escribo algunos versos para recordarte,

la última vez que nos vimos fue un suspiro

pasas a toda velocidad y me quedo sin fuerzas

me cuesta continuar en la vida con alegría.

Semanas sin verte, meses de espera

así transcurren mis días lo quiera o no.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La necesidad y el deseo

 

Voy al cine para escuchar música

veo la gran puesta en escena

del don Giovanni en Venecia.

La ciudad de las máscaras

le va bien a este drama.

 

En silencio presencio

los enredos donjuanescos,

algunos existencialistas  jugaron

a los contingentes y necesarios.

¿Si el sujeto se enardece

el resto termina en contingente?

El filtro del feminismo

en las lides de amante amado

nos muestra con precisión  

quién es cada quién

en este mundo patriarcal.

¿Y no será que a quien no

le sale bien amar acaba

siendo un don Juan?

Alguna vez fui don Juan

y acabé frustrada, casi escaldada.

 

 

Sin luna

 

En esas noches de sombras,

cuando no hay luna,

imagino la luz de tu alcoba

y me duermo en un

ángulo de tus sueños.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dorada luz otoñal

 

En un instante plácido

de la tarde,

la luz invade la estancia

a través de la ventana

y permite la lectura

del libro en tu mano.

Desde otro ángulo…

te pienso de vez en cuando

siento en un arrebato

las vivencias de entonces.

Lo más bello sigue igual.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mañana con luna

 

Años atrás temblaba

al bajar por la cuesta

que me conducía

a tu puerta.

Hoy camino

alegre, divertida…

me embarga

la dicha.

Conseguí superar

la urgente necesidad

de sentir tu presencia.

 

Mientras espero

que decidas

si voy o me quedo

escribo poemillas

así entretengo

las horas.

No es mala decisión.

 

 

 

 

 

Hoy eres mi recuerdo

 

Ha llegado el momento de recordar el puente,

ver coches pasar y no pararme a  mirar.

Tantas horas pendiente de tu visita,

de tu presencia, de tu mirada tierna.

Los días tienen sentido por sí mismos.

Tu abrazo me envolvió durante años

lo mejor que me regaló la vida.

Has pasado a ser mi añoranza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Te encuentra el olfato

 

Algunas veces me llega

tu aroma

en una hoja, al abrir

un mueble…

acerco la nariz

al objeto

buscándote

en el recuerdo

y se derrama una lágrima

por un cajón

de mi corazón.

Te encontré

en los papeles del plástico,

en la puerta de un armario.

Por un día te arrebató

una fotografía.

No pudo ser,

pero te llevo

grabada a fuego

y llegas sin querer.

 

 

 

 

 

Coches en la noche

 

Las luces encendidas

de los coches

anuncian la llegada

del anochecer.

Blancas por delante,

rojas por detrás

y el día se nos va.

Me acerco pensativa

por lugares del pasado

el susurro de los sueños

me acompaña.

¡Qué lejos queda aquel tiempo

y qué cerca te siento!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Noche de luna, noche inmensa

sin tu presencia. Noche triste

si no sé de ti.

¿Cuántos días añorándote?

 

Estoy sin ti y no me duermo.

Imploro al sueño y no me duermo.

Siento que estás lejos y no me duermo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Madrid en Agosto

 

Siento tan triste

a Madrid sin ti.

Te busco en el pasado

más cercano

 te encuentras lejos.

Cada porción

de la ciudad me resulta

agria si tú no estás.

Me transformaría

en la silla de tu cocina

en el sillón de tu despacho

o en la almohada de tu cama.

Si por ti fuera elegida

te daría mi tiempo de por vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuentes en blanco y negro

 

Encuentro un Madrid desolado,

la ciudad no vive sin ti.

Una fina capa de hielo

ha cubierto los monumentos.

Las flores no responden al sol.

 

El reloj se ha parado

en la hora en la que nos miramos…

cada porción de la ciudad

amarga cuando tú no estás.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Noche de estrellas

 

¡Hacía tiempo

que no veía tantas estrellas!

debajo de esa inmensa

capa celestial

moteada de blanco plateado

he sentido que no estaba sola,

tenemos algo en común,

nos acoge el firmamento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lágrimas de lluvia

 

Gotas de lluvia

cubren mis vestidos

y no siento frío.

La distancia

en espacio y tiempo

es tanta que me tiene

anestesiada.

 

Me llega el sufrimiento

de los otros y me atormenta.

 

Esta tarde pasearé

bajo la luna creciente.

¿Estará el cielo

iluminado?

¿Tendré señales de vida?,

¿cesarán las lágrimas de lluvia?

Hoy se ensombrecen las esquinas.

 

 

 

 

 

 

 

Con tu mano en mi bolsillo

 

Al escuchar la puerta del vecino

se mastica el silencio

y algunos sonidos de mis días

se hacen patentes.

Salgo a pasear para dejar

atrás el recogimiento

en el que vivo,

camino por la ciudad

a paso lento

buscando los instantes

en los que estuve contigo.

Apareces junto a un árbol,

en una plaza o en la acera

con tu mano en mi bolsillo.

Me conmuevo al comprobar

lo mucho que te quiero.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tu mirada

 

Tras un color que sube y baja

no encuentro tu mirada,

te has escondido en la muralla

de una tarde que se apaga.

Y vuelvo corriendo al alba

antes de que se derrita la escarcha

por si una huella me dejaras

 allí donde pasaras.

Con su carita de plata

la luna me llama y llama

yo salgo a buscarte

en la noche y de mañana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunas veces

el tiempo se detiene

espero una llamada

que no suena

aguardo en una esquina

y no llegas.

Otras veces

te vas de mis manos

como si te hubieran

robado

en una conversación

agradable

mirando un paisaje

en aquella cita

que pasó tan deprisa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un dueto

 

Me pareció escuchar

el sonido de una guitarra

y vibró de emoción el arpa.

Cada noche interpretaba las canciones

más bellas que conocía,

algunas veces me acompañaste.

Un día me sentí sola, olvidada,

pasé unos años de melancolía,

de buscar por todas partes

de no encontrarte.

Viví noches frías y desoladas,

mas los cálidos acordes

de gratos recuerdos

me proporcionaron el acompañamiento

suficiente para tocar

un solo tan allegro que sonaba a dueto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La lluvia en el recuerdo

 

Está llorando el cielo,

las lágrimas de las nubes

han cubierto las aceras,

montones de hojas caídas

tropiezan con mis zapatos.

Una anciana dibuja una danza

peligrosa y contenida para no caer

al suelo, por esta vez sale ilesa.

Después sigue caminando

con más cuidado e introduce

una mano en el bolsillo mientras

la otra la deja morir de frío

porque teme perder el equilibrio.

¡Y recuerda aquellas manos en el bolsillo!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llega un nuevo año sin estrenar

con los días cortos y las noches largas,

quizás quedemos algunas veces

como en el dos mil once, dos mil diez,

dos mil nueve, dos mil ocho, dos mil siete…

transitaré las calles mirando a lo lejos

por si viera aparecer tu sombra.

Aquella imagen de ti que en otro tiempo

me regalaste se esconde en la distancia

y la siento a intervalos frágiles

como si fuera un soplo de viento.

Volverán a enero los calendarios

seguiré esperando por si se te ocurriera

quedar como aquellos años.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Otra vez Enero

 

Buscaré tu sonrisa

en las tardes pálidas

 en los jueves de invierno

por si llegaras al alba.

Quizá, en uno de los doce meses,

deje de sentir la escarcha

y en una noche serena

hablen nuestras miradas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En las nubes

 

Un día me enamoré

soñé con un nido

en el que vivíamos juntas.

Una década después

sentí eso que llamamos

amor, entonces pensé

que nunca más estaría

sola, aunque volara

por las nubes sin rumbo fijo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se ha parado el reloj

 

Un mantón blanco

es señal de ausencia,

el reloj marca las horas

con las agujas quietas.

Los días de la semana

no presentan diferencias,

las noches se bloquean,

los días no llegan

y las manecillas

impasibles, impertérritas

marcan las diez y diez,

otra vez en espera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cielo con nubes,

señal a lo lejos,

se acerca el invierno.

Tú, en el recuerdo,

yo, en sueño eterno.

Señales a lo lejos

en día lluvioso.

El viento me trae

recuerdos de una cajita

preparada con esmero.

Qué poco duró la dicha

para quedar un rato

robado al tiempo.

¡Mi añoranza,

cómo te echo de menos!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se han traspapelado

los encuentros,

ya no busco contacto

entre tinieblas.

Una serena luz

alumbra desde dentro

regalándome instantes

de sosiego.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Me pregunto dónde me dirijo

si ya no encuentro un punto fijo

en este laberinto tan complicado.

Me he enredado con los versos

he perdido el hilo del regreso.

Voy a  tratar de buscar a Ariadna

me ayudará a salir del drama.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Compongamos versos

que formen grandes escalas

de ritmos métricos,

nos acerquen a las estrellas

 nos conduzcan al cielo.

Y si la dama de nuestros sueños

no nos quiere

a pesar de tanto empeño,

sigamos escribiendo.

 

 

No hay comentarios: